martes, 16 de enero de 2018

Miguel Ángel Ortiz (1984 )






                                                                    foto muro fb
En aquella playa...



En aquella playa, ya entrado en copas, alguien mencionó que el mundo era muy grande, que los astros bajaban hasta el agua, a las piedras siempre limpias.
Caminar sobre luces, todo
lo podemos   pensar
que todo, tan jóvenes.
Hubieras estado tú, pero espera,
que el viejo Pellicer
dice que en "la playa hay preguntas",
vayamos.



Alumbrar con un fósforo



Alumbrar con un fósforo; palpar los bordes en lo oscuro, aproximarse al pasto, a las raíces, a los filamentos que habitan las praderas cerebrales.
Luego resplandecen, luciérnagas sobre la hierba, aquellos momentos de tu-mi-nuestra vida.


(textos cedidos por el autor)


lunes, 15 de enero de 2018

Esdras Parra (1939/2004 )

Por ese rostro mío tuyo…

                                                         a s.

Por ese rostro mío tuyo
que has olvidado
por ese recuerdo me llamas
y ya no es tu boca sino otra boca
y no son tus labios sino el viento
y tocas fondo hasta llegar
al gran problema
aquí bajo este cielo
sin herencia sin alma
aquí sobre esta tierra
sin sueños sin nieve.



Que este lugar...



Que este lugar no me abandone, este patio,

esta sábana extendida para atraer a los caballos

rodeo el panorama inmóvil

su olor se distribuye sobre los objetos rústicos

y las ruedas hechas añicos

a causa de tu intemperancia

que tampoco me abandone la yedra visceral

arrumada sobre las tierras ecuestres que pisoteo

ni esta ciudad prehistórica que consume

de rodillas su ansiedad de vivir.


("cantera")

domingo, 14 de enero de 2018

Uriel Martínez (1950 )

El hacha


salí de casa como quien va
a la tienda y olvida el motivo
del viaje;
volveré al mismo domicilio
como quien encuentra cerrado,
la cartera olvidada, las llaves
perdidas, la casa en llamas.

me fui de casa como el hijo
que no regresará, como la visita
inoportuna, como el pariente
desconocido, como el profeta
indeseado.

regresaré tarde, de noche,
con pies de goma como el ladrón
furtivo que vuelve al escenario
del delito, esperando luces
de alarma en el cráneo, los pasos
en las sienes y el brazo tenso
por el hacha.

salí de casa sin previo aviso,
sin esperar el perdón de nadie.



[Inédito]

sábado, 13 de enero de 2018

Juana Karen (1977 )


Mi cuerpo tu primicia



Inmensa  tierra,

mi cuerpo tu primicia

verde como tus hojas

firme como el tronco del roble

tiembla mi espíritu, me penetras.



Soy alfabeto



Dicen que huelo a hierba nacida en esta selva,

que mi cuerpo tiene fragancias de montaña.

Dicen que esparzo un ambiente de huerto,

que mi piel está impregnada de perfume de río.

Dicen que soy alfabeto y luz de esta tierra.

Dicen que soy, y que así me manifiesto.


(muro fb de susana bautista cruz y "círculo de poesía")

viernes, 12 de enero de 2018

Alfredo Vanín (1950 )

Zarzamora


Quise incitar el largo convite
de tu risa
negar el río sojuzgado
y entrar en las ardientes materias
de la gracia
me apresuré buscando fuego
incienso que atesoran los camaleones
centellas de unicornio no doblegadas a la hora
del león rampante
y traviesos veleros
robados a viejos pescadores del golfo
para acrecentar los festines de la madreperla.
Y he aquí que arpías y boleros
pregonaron la fama:
las mercenarias galerías cobijaban ahora
tus deleites
el viento destilaba un espeso alquitrán
y en tu deriva hembra
se marchitaban los dragones
dignos por lo demás de ciertos ecos.
Entonces sepulté mis navíos
aplacé para otras lunas la navegación del
hechizado
y entoné cánticos de alabanza
a las discordias del fauno que se queda ciego.


("festival internacional de poesía de bogotá")

jueves, 11 de enero de 2018

Wislawa Szymborska (1923/2012 )


Impresiones del teatro



Para mí el acto más importante de la tragedia es el sexto:
la resurrección de los campos de batalla de la escena,
el ajustarse las pelucas, las ropas;
el arrancarse el cuchillo del pecho,
el quitarse la soga del cuello,
el colocarse en la fila entre los vivos
con el rostro hacia el público.

Reverencias individuales y conjuntas:
la blanca mano sobre la herida del corazón,
la reverencia del suicida,
las inclinaciones de la cabeza cortada.

Reverencias en pareja:
la cólera tiende la mano a la dulzura,
la víctima mira dichosa a los ojos del verdugo,
el rebelde camina sin rencor junto al tirano.

Pisoteo de la eternidad con la punta de la zapatilla dorada.
Dispersión de moralejas con el ala del sombrero.
Incorregible disposición a empezar de nuevo mañana.

Entrada en fila india de los muertos mucho antes,
ya en el tercer acto, en el cuarto, y entre actos.
Milagroso regreso de los desaparecidos sin huella.
El pensamiento en la paciente espera por entre bastidores,
sin quitarse las ropas,
con todo el maquillaje,
me emociona más que los soliloquios de la tragedia.

Pero lo realmente solemne es la caída del telón
y lo que se ve todavía por debajo de él:
una mano que rápida corre hacia una flor por aquí,
otra que agarra la espada caída, por allá.
Sólo entonces una tercera, invisible,
cumple con su deber,
y siento como un nudo en la garganta.


("de sibilas y pitias", trad. g. beltrán y a. murcia)

miércoles, 10 de enero de 2018

Luis Rosales (1910/1992 )

La casa encendida



Porque todo es igual y tú lo sabes,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año,
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.

Has llegado a tu casa,
y ahora querrías saber para qué sirve estar sentado,
para qué sirve estar sentado igual que un náufrago
entre tus pobres cosas cotidianas.
Sí, ahora quisiera yo saber
para qué sirven el gabinete nómada y el hogar que jamás se ha encendido,
y el Belén de Granda
– el Belén que fue niño cuando nosotros todavía nos dormíamos cantando –
y para qué puede servir esta palabra: ahora
esta palabra misma “ahora”,
cuando empieza la nieve,
cuando nace la nieve,
cuando crece la nieve en una vida que quizás está siendo la mía,
en una vida que no tiene memoria perdurable,
que no tiene mañana,
que no conoce apenas si era clavel, si era rosa,
si fue azucenamente hacia la tarde.

Sí, ahora
me gustaría saber para qué sirve este silencio que me rodea,
este silencio que es como un luto de hombres solos,
este silencio que yo tengo,
este silencio
que cuando Dios lo quiere se nos cansa en el cuerpo,
se nos lleva,
se nos duerme a morir,
porque todo es igual y tú lo sabes.


("no me quites paz")