viernes, 21 de julio de 2017

Emma Barrandeguy (1914/2006 )

Foto


Esa soy yo:
una mujer gastada y melancólica
con la mirada
que arranca de una infancia razonable
y una cabeza peinada
como corresponde
a una señora de tantos años.
Procuro que las canas
tengan su orden natural
que tranquiliza a los que miran,
aunque yo casi estoy segura,
después de todo,
que moriré sin haber sentado cabeza.


("emma gunst")

jueves, 20 de julio de 2017

Aldo Luis Novelli (1957 )

Milagro



fui al río una tarde
llevaba una botella de vino
dos libros y un atado de cigarrillos.

me senté cerca de la orilla
tomé un sorbo de la botella
y abrí el libro en la hoja marcada.

un pájaro púrpura
aleteando sobre el agua
se posó en la tierra y caminó hacia mí.

lo observé sorprendido
cuando me habló en lengua de pájaro,
me contó de las increíbles formas de las nubes,
de los colores del cielo
más allá de nuestra mirada,
de una luz que brilla con tanta intensidad
que ha enceguecido a muchos.

me invitó a volar más allá de las montañas
a penetrar en cavernas de luces plateadas,
a besar la luna en su espejo
hasta diluirse en el océano.

le dije que no,
que seguiría escribiendo poemas
y bebiendo vino en la orilla del río,
tan sólo esperando
que algún día

la poesía realice el milagro.


("al pial de la palabra")

miércoles, 19 de julio de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Rostro precario

(fragmento)


Si hay en la tierra un reino que nos sea familiar y, al mismo tiempo, extraño, cerrado en sus límites y, simultáneamente, sin fronteras, ese reino es el de la infancia. A ese país inocente, de donde se es expulsado demasiado pronto, apenas se regresa en momentos privilegiados -a tales regresos se llama, a veces, poesía.

La seducción de los niños proviene más que nada de su proximidad con los animales. Su relación con el mundo no es de utilidad sino de placer. Los niños no conocen aún los dos grandes enemigos del alma, que son, como dice Saint-Exupéry, el dinero y la vanidad. Estas frágiles criaturas, las únicas que desde el origen están destinadas a la inmortalidad, son también las más vulnerables: tienen el pecho abierto a las maravillas del mundo pero están indefensos ante la bestialidad humana, que, a pesar de tanta tecnología punta, no disminuye ni se extingue.


La infancia en el poeta jamás se extingue. Tal vez por eso sean tan vulnerables los poetas.


("indigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

José Alcaraz (1983 )

A las puertas del cielo


Has cambiado el origen de mi ser;
como suele ocurrir en estos casos,
soy otro por haberte conocido.
Estoy muy mareado,
y he llegado a pensar que soy el perro
que se muerde la cola, dando vueltas y vueltas;
el muchacho con nombre de mujer
estafándose así mismo en un chat;
el viejo con amnesia que confunde la muerte
con Scarlett Johansson, con sus labios…
Lo más triste de todo
es que me invalidaron el carné
de socio
en la puerta del Reino de los Cielos.
San Pedro se cansó.
Ahora, jubilado, pesca truchas,
y el ex portero de una discoteca
ya no me deja entrar al Paraíso
porque allí cometí un crimen perfecto:
me inmolé junto a ti porque no me querías.
Tal vez no te parezca nada justo, querida,
pero, como ya sabes, la justicia
es un gran cuento chino,
o romano, no sé.
Además, esto sólo es un poema.



Sale el sol




Sale el sol y el parque alumbra
otro niño al que se le escapa un globo.
Unos se fijan en lo alto que sube,
otros en el llanto del pequeño,
hay quien ve una metáfora de la vida
(hilo frágil que sujetamos
hasta el último instante).
Y yo, que venía a respirar,
siento vértigo por la altura del globo,
pena por las lágrimas del niño,
rabia por la vida, que nos exige
apretar fuerte los puños para sujetarla.


("ángel petisme" blogspot + "rua das pretas")

martes, 18 de julio de 2017

Claudio Bertoni (1946 )

Mi baño de tina


Envuelto en mi sábana de baño
Medio tiesa de almidonada y blanca
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Entro en el comedor
Entra el sol
Dando bandejas de oro en los muros
Dando un flamígero mandoble
En el canto de cabinets y anaqueles
Condecorando respaldos
El aire mece las cortinas
Como el ruedo de una modelo en primavera
Ando entre los vítores
De conocidos y conocidas
En kimonos
En saltos de cama
En batas de levantarse
En pijamas de sus maridos
En mañanitas
En calzoncillos y zapatos
Con el platillo en una mano
Y la taza con desayuno en la otra
O anudándose las corbatas
Unos me saludan
Otros me aplauden
Como si fuera una gracia
Me arrojan papel picado
Como si fuera un astronauta
Sentado en un Cadillac descubierto

Me arrojan flores
Como si fuera un torero
Envuelto en la toalla medio tiesa
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Diviso al fondo la puerta de algodón
Se abre majestuosamente
Inundando la nívea porcelana de los sanitarios
A mis espaldas se oye la secuela evanescente aún
De vítores respetuosa y suavemente amortiguados

Por la delicadeza de la puerta
Para recoger los ruedos
De su vestido de terciopelo.


("mansalva")

lunes, 17 de julio de 2017

Ángel González (1925/2008 )

Vista cansada



No achaques a tu edad
este desinterés, la indiferencia
-casi desdén-
con que hoy miras la vida.
No culpes a tus ojos fatigados.

La fatiga
no está en los ojos que miran,

está en todo lo que ven.


Estampa de invierno


Mientras yo en mi yacija como es debido yazgo
arropado en las mantas y las evocaciones
de días más luminosos y clementes,
por no sé qué resquicio de mi ventana entra
un cuchillo de frío,
un gris galgo de frío
que se afana en mis huesos con furia roedora.


No es de ahora, ese frío.
Viene desde muy lejos:
de otras calles vacías y lluviosas,
de remotas estancias en penumbra
pobladas sólo por suspiros,
de sótanos sombríos
en cuyos muros reverbera el miedo.

(En lugar distante,
trizó una bala
el luminoso espejo de aquel sueño,
y alguien gritaba aquí, a tu lado.
Amanecía.)

No.
No está desajustada la ventana;

la que está desquiciada es mi memoria.


("escomberoides")

domingo, 16 de julio de 2017

Mário Quintana (1906/1994 )

Al fin has de ver...


Al fin has de ver que las cosas más leves son las únicas
que el viento no logró llevarse:
un estribillo antiguo,
una caricia en el momento preciso,
las hojas deshojadas de un libro de poemas,
el olor que tenía un día el propio viento…


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

sábado, 15 de julio de 2017

Esdras Parra (1939/2004 )

Cómo encontrar de nuevo esas huellas...



Cómo encontrar de nuevo esas huellas
que me llevaron hacia la resaca
retazos de adornos de los que ya no
puedo desprenderme
signos de otros huesos enterrados en la sal
pero el orgullo se inclina siempre
hacia la izquierda y el fracaso se doblega
ante la dureza de su pulpa

¿tendré que hablar de la intensidad
de un nuevo sol para demostrar que
el abismo se acuesta boca arriba?


("a media voz")

viernes, 14 de julio de 2017

Jim Harrison (1937/2016 )

La araña


La araña
que Coleridge tenía como mascota
según él, era muy intelectual
porque tejía telarañas de engaños
directamente, desde el culo
grande y colgante
de Coleridge


A la luz...


A la luz de la mañana,

el picaporte, frío por el rocío.


(muro fb y trad. daniel montoly + "otra iglesia es imposible", ver. jonio gonzález)

jueves, 13 de julio de 2017

Roberto Themis Speroni (1922/1967 )

Veo a los buhoneros


Veo a los buhoneros, a los dulces
acróbatas del hambre, a los viajantes
de la necesidad; veo a la gente
empujando cadáveres, creyendo
que el aceite es mejor que la tizana,
que la duda es muy útil para el hombre;
los veo echarse tierra en las encías,
masticar cualquier cosa; los observo,
los oigo discutir, dar palmetazos,
ser felices con sólo tres lentejas,
con una cama, con un nombramiento,
condecorados a pesar de todo,
hechos a una molicie activa y sucia;
dispuestos a discursos, a diagramas,
a cambiarse la cara por un hueso,
por el espaldarazo de un imbécil.

No sé qué hacer con mi melancolía;
ya no sé de qué hablar. Estoy cansado.
Sólo en un rostro vi fuegos extraños.

Pero estaba en un sueño de la infancia.


("no me quites paz")


He tomado la última semana...


He tomado la última semana
del mes de abril para morir intacto,
cerca de mi lugar, con los abrojos
que encierran una estrella en el tejido.

Los hombres como yo, deben morirse
aferrados al ser de la resina,
a los formones y a las alcayatas;
a todo aquello que en la vida fuera
signo de su vejez y su principio

Debe ser en abril porque en el campo
abril es un espejo de oro seco,
y las ovejas tienen las pupilas
abiertas al cristal y al duro frío.
Y además, porque el cuero fue a galpones
y hay fiesta en la cocina y en la altura.

Debe ser en abril. De otra manera
yo no podría ver a los labriegos
ni a mis hijos en torno, ni a mi rostro.
ni a tanta cosas que en abril fue mía.


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 12 de julio de 2017

Sujana Bhatt (1956 )

Inocencia frente a inocencia


Hay ese momento
en que el niño humano
mira
al niño mono
que también lo mira:
Inocencia frente
a inocencia en un espacio
en el que el niño mono
no está en cautiverio.
Hay pureza
claridad
hay una transparencia
en esta mirada
que dura largo tiempo
ojos de agua
ojos de cielo
el alma puede todavía caer allí
porque el mono
todavía tiene que aprender el miedo
y el humano
todavía tiene que aprender el miedo
–sin mencionar la arrogancia-.

Al ver todo eso
uno puede contar las pestañas
uno puede contar los caracoles
en la hierba
mientras espera
que los ojos parpadeen
esperando ver quién
desviará la vista primero.

Con todo, el mono no observa
al humano de la misma manera
en que vería las hojas
o a sus propios hermanos.
Y el humano observa
al mono sabiendo
que éste es por entero otro ser.

Y sin embargo, es tanta la buena voluntad
tanta la curiosidad que ilumina
sus rostros.

Me gustaría deslizarme dentro
de esa mirada, para saber
qué piensa el niño humano
qué piensa el niño mono
en ese preciso momento.
Recuerden, el niño humano
está en esa edad
en que comienza a usar palabras
con poder
pero sin la distancia
de los alfabetos, de las abstracciones.

Mencionen pan
y él quiere
una rebanada, con mantequilla y miel
en ese instante.

Mencionen a la gata
y él corre
a despertarla.
La palabra
es la cosa misma.

El lenguaje es simplemente
una música necesaria
conectada de pronto
con los propios latidos del niño.

Mientras que el pequeño niño mono
crece a un ritmo diferente,
observa un árbol, un matorral,
al niño humano
y piensa...
¿Quién sabe lo que piensa?

Lo que sigue encendido
es ese momento
de la mirada:
las dos cabezas hace poco formadas
titubeantes en frágiles cuellos
inclinadas una hacia la otra,
el rostro de mono
y el rostro humano
mutuamente absorbiéndose
con delicadeza intensa…


("zumo de poesía", s/c al traductor)

martes, 11 de julio de 2017

Golgona Anghel (1979 )

Antes montaba grandes escándalos,

marchaba,

abría con una revolución la primera página del Expresso.

Estaba, seguramente, habituada a grandes poemas:

Os Lusíadas, la Divina Comedia.



Pero el destino decidió por nosotros.

Tiró a Barthes

bajo las ruedas de una furgoneta de lavandería;

contaminó a Foucault con el VIH;

encerró a Althusser en un manicomio.

Está claro que Dios no es estructuralista.



Podría escribirte un haiku

para simplificar la cosa.

Recuerdo a San Agustín, por ejemplo,

el verano de 384,

a una mujer en un cuarto

con un libro

leyendo

sin conseguir articular

palabra alguna.


("el cultural", traducción martín lópez-vega)

lunes, 10 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Lisboa- Regreso


El río disuelve la imagen crepuscular de la ciudad.
Una luz lívida, como polvo de nieve, viste el barrio. Lentamente, la noche va escondiendo Lisboa. La velocidad de las tareas cotidianas ha cejado.
La ciudad parece iluminarse desde su interior más secreto donde late un corazón muy antiguo.
Lisboa se transforma así en el lugar privilegiado para la invención de la escritura. En ese lugar me muevo y me encuentro, y en él me hundo en travesías, seducciones, olvidos.
No existe el tiempo. El tiempo del mundo se detuvo a las puertas de la noche de Lisboa.

Camino; las sombras de la ciudad van revelando, poco a poco, rostros que despiertan a la noche, gestos cómplices, cuerpos, atrevimientos inesperados, danzas, seducciones…
Camino por la ciudad que se ofrece a la voluptuosidad de la mirada. Al fondo de las calles y de las escaleras, en el pulmón de la noche, el Tajo, esa presencia invisible que, a veces, nos cala los huesos con su canto de neblinas grises.
Y voy de callejón en callejón, de bar en bar, de aroma en aroma, de mirada en mirada, conozco la ciudad como conozco las líneas de mis manos.
La recorro, hace años ya, como si esperase no sé bien qué, como si en esa espera, un día, acabara por revelárseme otra ciudad, o un rostro me incendiase los dedos, o una callejuela vista al fondo de un sueño se llamase Travesía de la Espera, o una pasión cualquiera, allí en el Príncipe Real, me traspasase el corazón…
En estado de enamoramiento avanzo noche adentro. Amo esta ciudad, secretamente, hasta que estalla el alba.
Pero las ciudades tal vez se han metamorfoseado en desiertos donde nos acostumbramos a pasear la melancolía.
Lisboa es, probablemente, uno de esos desiertos; el más melancólico que conozco.

A pesar de todo, nunca se está solo en esta ciudad. Hay siempre una mirada de soslayo que nos sorprende, una sonrisa maliciosa, un gesto inesperado, una derrota de amor. Una carcajada loca que se pierde de calle en calle, como en un laberinto…
Y en la memoria de quien pasó por Lisboa existe, casi siempre, un jardín misterioso para el encuentro, una explanada para quemar la espera ante un café.

Vivo en Lisboa como si viviese en el fin del mundo, o en un lugar que reuniese vestigios de toda Europa. En cada esquina me encuentro reminiscencias de otras ciudades, de otros encuentros, de otros viajes.

Aquí, todavía es posible inventar una historia y vivirla. O quedarse así, inmóvil, mirando al río y fingiendo que el Tiempo y Europa no existen, y Lisboa, si calla, tampoco.


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

domingo, 9 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El bulevar



Nací con la vista dirigida al bulevar
donde toda la noche permanecía iluminado
como un refrigerador abierto y colmado
de alimentos perecederos.

Cuando aprendí a caminar
como autómata encaminé propósitos
en dirección a la parada de camiones
como quien emprende una travesía.

Sin una lectura previa de origen
ni destino abordé el primer transporte
que se detuvo a mis pies y trepé
trepé y trepé.

Cuando concluyó el viaje y
el vértigo que lleva aparejada
una aventura desconocida
pisé muelles, estaciones desconocidas.

No llevé conmigo valija ni agenda
ni direcciones, ¿para qué? Todo
era inédito como un manuscrito
olvidado, o perdido, o reencontrado.

En la palma de mi mano
llevaba la fortuna, el propósito
del explorador confiado a su suerte
hasta que te hallé.


[Inédito]

sábado, 8 de julio de 2017

Walt Whitman (1819/1892 )

Como si un espectro...


Como si un espectro me hubiese acariciado,
Creí que no estaba solo aquí, caminando
   por la costa.
Sino que creí  que él estaba conmigo ahora,
   mientras caminaba por la playa,
   creí que aquel que amo me acariciaba,
Pero cuando me incliné para ver a través de
   la luz resplandeciente, él había
   desaparecido por completo,
Y aparecieron aquellos a quienes aborrezco
   y que me escarnecen.


("hojas de hierba", edición need, buenos aires, 1997, traducción mirta rosenberg)

viernes, 7 de julio de 2017

Anna Swir (1909/1984 )

Pantuflas blancas de boda


A la noche
mi madre abrió un baúl y sacó
sus blancas pantuflas de boda.
Entonces las embadurnó
un buen rato con tinta.

Temprano en la mañana
salió con esas pantuflas
a la calle
para hacer la cola del pan.
Hacía quince bajo cero,
se paró
durante tres horas en la calle.

Estaban entregando
un cuarto de pan de molde por persona.


("el mundo incompleto", traducción de czeslaw milosz)

jueves, 6 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Eva y Lilith


Aquí están sentadas en el mismo sofá, bebiendo
en la misma copa de vino, oyendo la misma música,
y apartando con dedos cansados el cabello
que el sudor ha pegado a sus cabezas;

aquí están, con la misma voz ya ronca
por el tabaco de los siglos, con las manos ya cansadas
de buscar otras manos, con los ojos empañados
por la luz que insiste en apagarse;

aquí están, no sabiendo ya si medio desnudas
o medio vestidas, intentando saber si aún es de noche o
si el día ya llegó por detrás de los cristales sucios
de tantas eternidades de sueño;

aquí están: y solo una risa que no saben de dónde viene
las despierta, solo la palabra que una de ellas esperaba
las sobresalta, solo la llamada de una luz
que por un instante brilló, y luego se esfuma,

las obliga a vivir, esperando un día, y otro día,

sin que ningún día venga.


Invocación



¿Qué saben los pájaros del otoño que llega,
con su fondo de nubes, derramando cenizas
sobre el cielo de la memoria? Los oigo, de madrugada,
anunciando la partida, y veo el horizonte llenarse
con su emigración, llevando a otros lares
la nostalgia del estío.

Los sigo con los ojos; y el tiempo que
me dejan vacíase de música, como si
el silencio no tuviese su ruido inmenso,
y una vibración de nada no me trajese
a los oídos su eco, robado a un
pozo cerrado de una infancia distante.

¿Cuántas veces me avisaron, esos pájaros, de
lo que había de venir? Leí en su pecho abierto
un futuro blanco; y les llené de sombra
las entrañas para que, donde hubo un corazón,
la vida aún palpitase, incluso aunque no fuese más
que el diseño pálido de un ser antiguo.

Pero es en el presente donde su canto
me trastoca; y les doy, en el abrigo de la estrofa,
un nido de palabras donde su sueño se
ampare del invierno, y sus ojos cerrados
guarden la imagen del azul, el deseo del vuelo, y
un crujir de hojas con el viento de la tarde.



("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

miércoles, 5 de julio de 2017

Juan Rejano (1903/1976 )

Nocturno


La noche nos inventa. Sus amantes,
somos sus preferidos
amantes. Oye cómo
crece su inmenso pulso derramado.
Aprisiona su informe aroma.
¿Duermes?
Soñamos juntos al labio del abismo.
La noche nos inventa. Yo te tengo,
ámbar toda. Tú cortas de mi sangre
las amapolas más lejanas. Bajo
la apasionada luna de tus sienes
advierto que. la noche entra en nosotros,
se enardece lo mismo que yo.
¿Sueñas?
Despiertos, sobre el mundo navegamos.
La noche nos inventa. Va naciendo
de este extremado limbo compartido
una rosa que embriaga como el jugo
difuso de la muerte. ¡Acude! ¡Sálvame!
Salva este eterno instante, de las sombras
detén este latido final.
¿Vives?
Muertos de amor, un lirio nos conduce.



("no me quites paz")

martes, 4 de julio de 2017

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Foro romano



todas las mañanas cuando me despierto
el sol arde fijo en el cielo
el café con leche humea en la cocina
yo le pregunto a quien me acompaña
¿cuántas horas he dormido?
pero nadie me responde

abro los ojos y los brazos buscando un apoyo
toco mi mesa de madera y la noche cae con violencia
un relámpago apaga la luz del sol
como la luz de una vela
vuelvo a preguntar
¿el café con leche de hace siglos humea aún en el polvo?
pero nadie me responde

en la oscuridad me levanto y lo bebo
pero compruebo que la leche está helada
y el café encendido yace como el petróleo
a varios kilómetros bajo tierra:
una silenciosa columna se desploma entre mis brazos
convertida en cenizas
bruscamente el sol vuelve a elevarse
y declinar rápidamente
en una tempestad de hojas y pájaros rojizos
dentro de mi habitación el crepúsculo brilla un instante
con sus cuatro sillas de oro en las esquinas
trato de recordar mi infancia con las manos
dibujo árboles y pájaros en el aire como un idiota
silbo canciones de hace mil años
pero otra columna de cenizas se desploma entre mis brazos
y mis manos caen cubiertas de repentinas arrugas

claramente ahora el agua del lavabo
me recuerda mis primeros baños en el río
vagos rumores desnudos perfumes viento
cerdos empapados bajo la sombra de los naranjos
¿mi memoria es quizás tan inmortal como tu cuerpo
cuando te desnudas ante mí
tú que no eres sino pedazo de mármol
montaña de polvo
columna
reloj de ceniza
hueso sobre hueso que el tiempo avienta en mis ojos?
¿no recuerdo acaso las últimas horas de la noche
cuando te besaba enfurecido sobre mi catre de hierro
como si besara un cadáver?
yo le pregunto a quien me acompaña
amor mío velocísimo
¿cuánto tiempo ha pasado desde entonces
cuántas horas
cuánto siglos he dormido sin contemplarte?
pero nadie me responde


("marcelo leites")

lunes, 3 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )


Vestigios



tiempo atrás
cuando creíamos en la existencia de la luna
nos fue posible escribir poemas y
envenenarnos boca a boca con el vidrio molido
por las salivas prohibidas – tiempo atrás
los días fluían con el agua y limpiaban
los líquenes de las inmundas máscaras

hoy
ninguna palabra puede ser escrita
ninguna sílaba permanece en la aridez de las piedras
ni se expande por el cuerpo extendido
en el cuarto de herrumbre y alcohol – se pernocta

donde se puede – en un vocabulario reducido y
obsesivo– hasta que el relámpago fulmina la lengua
y no se consiga oír nada más

a pesar de todo

seguimos repitiendo gestos y bebiendo
la serenidad de la savia –vamos fiebre
de cedros arriba– hasta que tocamos el místico
arbusto estelar
y
el misterio de la luz nos fustiga los ojos
en una euforia torrencial


("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

domingo, 2 de julio de 2017

Denise Duhamel (1961 )

Perimenopausia


Anoche soñé que había usado un cuchillo en vez de una cuchara
para tomar mi primer cucharada de yogur de la mañana y el filo
de su hoja me cortó la lengua. El yogur mezclado con mi sangre
como pintura acrílica. ¡Puse inmediatamente una brocha en mi
boca y la removí! Después empecé a pintarlo todo de color
de rosa. El mantel, el vaso de agua, la taza de café, el bol,
la inocente cuchara. Si los dientes son masculinos, entonces
la lengua es una chica joven. Podés sospechar que la boca
es una vagina y hasta es posible que tengas razón. Podés pensar
incluso que un agujero en la mano es un estigma, pero según
mi libro de sueños es también una concha, a no ser que el
agujero se ubique en el dorso de la mano, en cuyo caso es un
culo. ¿Y sangre de la boca/vagina? Bueno, no me ha bajado
la regla en cuatro meses. Si te pensabas que la gente empieza
a incomodarse cuando le hablás de tu regla, entonces tratá
de hablarles de la monopausia. Se ponen a bostezar, sus bocas,
pequeñas vaginas, pequeñas cavernas húmedas y somnolientas.
Oh, yogur blanco, sospecho que sé lo que eres.


("marcelo leites", trad. dagmar buchholz y  david gonzález)

sábado, 1 de julio de 2017

Jesús López Pacheco (1930/1997 )

Tableta de aspirina para mi madre


Hoy que no puedo abrazarte
recuerdo uno a uno los abrazos
que no te he dado.
Y por si acaso, como ayer, te duele
la cabeza, te mando esta aspirina.
Tómatela con un vaso de agua,
madre de hijo difícil que jamás
ha sabido escribirte
la carta que una madre espera siempre.


("rua das pretas")

viernes, 30 de junio de 2017

Valerio Magrelli (1957 )

Pasado cierto tiempo, la leche


Pasado cierto tiempo, la leche
se pone mala, como si avanzara
hacia el mal, hacia su maldad,
se contrae, se cuaja,
abandona su estado líquido
y comienza a darse forma.
La sustancia dura
toma cuerpo, resucita
en una carne nueva y compacta, extraída
de la bestia. Es queso, metamorfosis
del animal secreto, el fruto
muerto de una planta viva,
satisfecha criatura pálida y lunar.


("otra iglesia es imposible", versión jorge aulicino)

jueves, 29 de junio de 2017

Frank Báez (1979 )

Llegó el fin del mundo a mi barrio


2
Han pasado casi diez años
y los que se hicieron tatuajes entonces
hoy se arrodillan en las iglesias
a pedirle a Jesús que se los borre.

En las esquinas los que anuncian
el fin del mundo se quedan bobos
al ver al loco que traza círculos
en el barrio como si fuera un filósofo.

¿Estará explicándonos la teoría
del eterno retorno con sus recorridos?
¿No les recuerda al Oscuro de Éfeso
con su ropa rasgada y sus ojos perdidos?

La astróloga explica que las pesadillas
son trailers de las cosas que vendrán.
Golpean a tu puerta y al abrir está la stripper
que ahora es Testigo de Jehová.

Acá todo ha perdido su magia.
Aquellos resplandores
que en las noches pensabas
que eran ovnis, resultaron ser drones.


("llegó el fin del mundo a mi barrio", antología, ed. valparaíso, méxico, 2017)



miércoles, 28 de junio de 2017

Dulce María Loynaz (1902/1997 )

La mujer de humo


Hombre que me besas,
hay humo en tus labios.
Hombre que me ciñes,
viento hay en tus brazos.

Cerraste el camino,
yo seguí de largo;
alzaste una torre,
yo seguí cantando...

Cavaste la tierra,
yo pasé despacio...
Levantaste un muro
¡Yo me fui volando!...

Tu tienes la flecha:
yo tengo el espacio;
tu mano es de acero
y mi pie es de raso...

Mano que sujeta,
pie que escapa blando...
¡Flecha que se tira!...
(El espacio es ancho...)

Soy lo que no queda
ni vuelve. Soy algo
que disuelto en todo
no está en ningún lado...

Me pierdo en lo oscuro,
me pierdo en lo claro,
en cada minuto
que pasa... En tus manos.

Humo que se crece,
humo fino y largo,
crecido y ya roto
sobre un cielo pálido...

Hombre que me besas,
tu beso es en vano...
Hombre que me cines:
¡Nada hay en tus brazos!


("los poetas")

martes, 27 de junio de 2017

Constantino Cavafis (1863/1933 )

Melancolía de Jasón, hijo de Cleandro

                                                poeta en Comange, 595 D.C.




El envejecimiento de mi cuerpo y mi figura
es herida de terrible puñal.
Ya no resisto más.
A ti recurro, Arte de la Poesía,
que algo sabes de remedios,
intentos de calmar el dolor mediante la Imaginación y el Verbo.
Es herida de terrible puñal.
Tráeme tus remedios, Arte de la Poesía,
y haz —por un instante— que no sienta la herida.


("no me quites paz", s/c traductor)

lunes, 26 de junio de 2017

Chantal Maillard (1951 )

Mejor no diga nada


Mejor no diga nada.
Sería inútil. Ya ha pasado.
Fue una chispa, un instante. Aconteció.
Yo acontecí en ese instante.
Puede que usted también lo hiciera.
Suele ocurrir con los poemas:
terminan condensándose las formas
en nuestros ojos como el vaho
sobre un cristal helado;
las formas, con su herida.
Pues quien construye el texto
elige el tono, el escenario,
dispone perspectivas, inventa personajes,
propone sus encuentros, les dicta los impulsos,
pero la herida no, la herida nos precede,
no inventamos la herida, venimos
a ella y la reconocemos.


("no me quites paz")

domingo, 25 de junio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

La suerte


Sólo una vez frente
al cuaderno se anota
un nombre, una materia
escolar, un corazón latiente;
sólo un instante la luz
da de golpe en pelo,
frente, párpados vivos;
sólo un flash de golpe
captura, aprehende, ilumina
la mirada;

porque el ojo, el oído, el perfil,
el cuerpo se desangran,
se despiden, se vacían
como el barro que, perlado,
suda, hierve, reposa,
aplaca, enfría, envuelve;
hace que olvidemos al muerto,
su nombre, su aliento, su
negra suerte.


[Inédito]

sábado, 24 de junio de 2017

Kim Addonizio (1954 )

Oscureciendo, luego clareando


El cielo sigue mintiéndole a la granja,
alineando sus pesadas nubes
sobre la sombrilla de mesa azul
para luego lanzarlas sobre el río.
Y el día se siente desesperanzado
hasta que observa unos árboles
dejando caer delicadamente sus pétalos blancos
sobre el pasto junto a la casa de pájaros
posada en su poste de madera,
atiborrada de polluelos parpadeantes
como prendas en una maleta pequeñita. Al principio
deambulaste solitariamente en el jardín
y no ayudó en nada saber que Wordsworth
se sintió igual, pero entonces Whitman
te consoló un poco, y viste
el pasto como cabello sin cortar, anhelante
del producto que le da brillo.
Ahora estás recostada en el sofá bajo el tragaluz,
el cielo empieza a limpiarse,
mezcla su coctel de tristeza y resplandor,
un diluvio y luego una excavación
y luego suficiente tiempo para un
baile o un beso más antes de que empiece otra vez,
oscureciendo, luego clareando.
Escuchas el alto reloj de madera
en la cocina: su péndulo chasquea
de un lado al otro todo el día, y repica
con un sonido puro, cada hora a la hora,
aunque siempre a la hora equivocada.



("el poeta ocasional", trad. martha rodríguez mega)

viernes, 23 de junio de 2017

Blanca Varela (1926/2009 )

Alba


Al despertar
me sorprendió la imagen que perdí ayer.
El mismo árbol en la mañana
y en la acequia
el pájaro que bebe
todo el oro del día.
Estamos vivos,quién lo duda,
el laurel, el ave, el agua
y yo,que miro y tengo sed.


("life vest under your seat")

jueves, 22 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

Carreteras nocturnas



AL cumplir los 35 años
me entregué con pasión
a las carreteras nocturnas, en ese tiempo viajaba
por el país imaginario
que todos construimos,
un país que me seguía como la única camisa azul
o el pañuelo
en el bolsillo izquierdo. Solía entonces
asomarme
a la ventanilla del autobús
y mirar en trance
la línea que segmenta
la mitad de la carretera, aquella línea
atravesada audazmente
por la pelambre de un zorro
o la sombra de una lechuza
escapada a la fijeza
de potentes faros,
o simplemente
el celaje
de una silueta
humana
huyendo de la fatalidad
y el arrollamiento.

El pasillo interno del autobús
era otro camino
de cuerpos contraídos
en posición fetal.
El ayudante del chofer
recorría aquel pasadizo
apoyándose en el espaldar
de los asientos
y mirando
al interior del sueño
de los viajantes.
Había silencio
y algún susurro de voces
era el esporádico acompañamiento
de aquellas horas.
El sueño que se vive
durante un viaje en autobús
produce fatiga de los sentidos:
debilidad nerviosa, psicastenia.

A los 35 años
ya era un viajero
por lugares de crápula y peligro,
y había descubierto algo
tan importante
como el destino familiar
esperado al término de la ruta.
Finalmente
atinaba con aquello
que parecía
una metáfora del país.

El novelista Enrique Bernardo Núñez
en Una ojeada al mapa de Venezuela
escribió esta frase:

Ante todo la tierra que tenemos delante reclama de nosotros una interpretación.

Deben ser como las 2 a.m.
y la proa del bus-cama
reduce la velocidad
estacionándose bajo el antetecho
de un restaurante de carretera.
Al abrirse las puertas del bus
nos desplegamos aturdidos
a la soledad de los urinarios,
al tragamonedas,
al pan y al café.
La luz del recinto
era blanca
como una niebla
que rozara la cabeza de los viajantes.

En la oscuridad
la carretera permanecía
–inmóvil–.

Sé que hay una ciudad cercana,
un bosque cercano
pero cómo relacionarlos
y armar con ellos
un universo.
El mapa del país
resulta inútil.

A pesar
de la certeza de la noche
si alguien preguntara:
¿qué día es,
de qué año y qué fecha?,
no sabría responderle.

Entonces, aquel momento estancado
en un presente continuo
me pareció tan semejante al país:
quiero decir que el país
es como los restaurantes nocturnos
de carretera.
Estas imágenes han resonado
durante años
como una onda que se expande
y no se disuelve.
Diría que es un lugar de amnesia.
Así también lo cree
un poeta antillano llamado Walcott.

La amnesia
es la visión de unas garzas
que posan a la orilla del mar
luego de un largo viaje.

La piedad llueve
sobre esta estampa
y no hay remedio.
Quién recuerda
una muerte ocurrida,
un pasado sepultado.

Con ojos calmos
releo –otra vez–
Una ojeada al mapa de Venezuela,
impreso por la editorial Élite en 1939:

A veces, al cruzar una aldea, veo casas abandonadas. El hombre se ha marchado de allí y ha cambiado sin dificultad el hogar por una reducida habitación en la ciudad fría.

En 1939
todavía se hablaba de la «hermosa barbarie»
mas hoy
las favelas acorazan
las montañas
con su muro de ladrillos anaranjados.

Es la maldita circunstancia
del presente por todas partes.

Ahora,
cuando el bus se aleja del restaurante
hay un momento en que la fachada
queda impresa
como un resplandor tenue
en el enorme vidrio lateral
de las ventanas.

No entiendo por qué evoco
un viaje a Grecia
y mi única visita
a la Acrópolis
y al teatro de Epidauro.

Mis ruinas
siempre han sido:
el óleo de una quieta montaña,
o la incandescencia
de la costa caribeña de Macuto.

Un país entrañable

que no volverá más.


("latin american literature today")

miércoles, 21 de junio de 2017

Luís Quintais (1968 )

Doce

VI

Un mapa está sobre la mesa.
Encuentro también ahí un libro.

El mapa está semiapagado, a espacios
largos, entre inscripciones,
encontramos tierras sin nombre,
incógnitas, señales de manchas y descuidos.

El libro está quemado,
carbonizado. El libro
es una sombra de ceniza
que se deshace al tacto.

La mesa era de mi padre, pero el mapa
y el libro son sólo fragmentos
o indicios de lo que
oscuramente fui.


IX

Eras niño
y te sentabas en el piso
muy quieto,
orillándote a la tierna
llegada.

La flor más negra
depositaba la leve,
segura forma
sobre tu mirar
para doler.

La madre enceraba el piso,
había silencio entrecortado
por disparos lejanos
allá afuera,
un designio de normalidad,
una figuración del Paraíso
allí dentro,
allí dentro.

Después llegaba
lentamente-
despacio -dirás hoy, perplejo-
y abandonaba la suave
digna mano
sobre tu cabeza.


("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016; traducción josé javier villarreal)

martes, 20 de junio de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

La canción de las sirenas


Yo te rogaría, hermana, que lo dejases libre.
Sé que te gusta su cuerpo oscuro y que cuando
sostienes en tus manos sus glúteos apretados,
los párpados del mar abren sus ojos límpidos...

Hermana, mi soledad precisa también su cuerpo, 
la reciedumbre de sus piernas, sus ojos de miel
oscura, el brillar de sus labios, su pecho duro y maravilloso
como hecho en jaspe y pedernal, pero acuático asimismo.

Cuando me posee y su lengua sucumbe
a mi lengua, y su fuerza se somete en
la beatitud de su dulzura cetrina y hermosa,

la muerte me acompaña transformada en vida.
Hablaban dos sirenas de un joven pescador tunecino.
¿Qué lengua dicen las sirenas, quiénes son, amigo?


("en afán desmedido", ed. uv-xalapa, ver., méxico, 2017) 

lunes, 19 de junio de 2017

Ko Un (1933 )

Bajando de la montaña


Al mirar atrás
¡ah!
la montaña de la que desciendo
ha desaparecido.
En el lugar donde estoy
la brisa otoñal agita
indolente
la piel que mudó la serpiente


("a media voz",versión joung kwon tae revisada por isabel r. cachera)

domingo, 18 de junio de 2017

Igor Barreto (1952 )

Nocturno




Durante las noches de mi infancia
mi madre
saca una silla frente al portón
y duerme
con el abanico de palma moriche sobre las piernas.

El técnico del taller donde reparan radios
está aún
bajo una lámpara de luz muy pálida.

Durante las noches de mi infancia
los bulbos de una radio desarmada
vuelven a encender su voz
y de nuevo la voz desaparece.

Entre las ramas de un samán
transcurre el río;
se diría que esa noche
da a su paso
un tono más lento.

Durante las noches de mi infancia
escucho el rugido de los tigres
de la casa de los ingleses:
pobres animales enjaulados en torno a una piscina.
Yo sé
que tras el muro
lamen sus garras
y amurrungan los ojos.

Mi padre ha llegado en su jeep
y unas lechuzas lo sobrevuelan.

El único ratón de la casa da las nueve

porque a esa hora corre

y atraviesa la sala.


("igorbarretoblogspot")

sábado, 17 de junio de 2017

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Divorcio


Para los niños el primer fin del mundo de su vida.
Para el gato un nuevo dueño.
Para el perro una dueña nueva.
Para los muebles escaleras, golpes, carga, descarga.
Para las paredes claros cuadrados tras los cuadros descolgados.
Para los vecinos de la planta baja un tema, una pausa en el hastío.
Para el coche mejor que fueran dos.
Para las novelas, la poesía —de acuerdo, llévate lo que quieras.
Peor para la enciclopedia y el vídeo,
ah, y para el manual de ortografía,
donde tal vez se explique el tema de los dos nombres:
si todavía unirlos con la conjunción “y”,
o ya separarlos con un punto.


("el hacedor de sueños", trad. gerardo beltrán)

viernes, 16 de junio de 2017

Josefa Parra (1965 )

I. Del tacto


Acércate despacio a mis dominios;
que tus dedos tanteen el espacio
ciegamente, la oscuridad que envuelve
mi cuerpo; que construyan un camino
y lleguen hasta mí a través del velo
espeso y taciturno de las sombras.
Sálvame con la luz que hay en tus dedos
si me tocan, conjura la desidia,
enciéndeme o abrásame en el tacto
esplendoroso y claro de tus manos.
Como las mariposas de la noche,
hacia la llama iré que tú convocas,
que prefiero quemarme a estar a oscuras.


("el hacedor de sueños")

jueves, 15 de junio de 2017

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Certidumbre


Ni temo ni me asusta
la fría luz invernal:
sé bien que la primavera

se esconde bajo la nieve.


("life vest under your seat", s/c traductor)

miércoles, 14 de junio de 2017

Enrique Symns (1946 )

Preocupado


Qué pasará mañana
si esta tarde
no me ocupé de mi futuro,
si no me ocupé de mi imagen
ni de mi bolsillo
si no me ocupé de nada ni de nadie
por importante que fuera
Qué pasará mañana si esta tarde
fui feliz.


("life vest under your seat")

martes, 13 de junio de 2017

Adam Zagajewski (1945 )

La poesía es búsqueda del resplandor


La poesía es búsqueda de resplandor.
La poesía es un camino real
que nos lleva hasta lo más lejos.
Buscamos resplandor en la hora gris,
al mediodía o en las chimeneas del alba,
incluso en el autobús, en noviembre,
cuando al lado dormita un viejo cura.
El camarero en el restaurante chino
estalla en llanto y nadie imagina por qué.
Quién sabe, quizás esto también es una búsqueda
que se parece a un instante a la orilla del mar,
cuando en el horizonte aparece un barco rapaz
y se detiene, paralizado largo tiempo.
Pero también, momentos de profunda alegría
e incontables momentos de angustia.
Déjame ver, por favor.
Déjame persistir, por favor.
Al atardecer cae una fría lluvia.
En las calles y avenidas de mi ciudad
en silencio y con fervor trabaja la oscuridad.
La poesía es búsqueda de resplandor.


("el cultural", traductor martín lópez-vega)

lunes, 12 de junio de 2017

Amparo Osorio (1951 )

En secreto


¿Por quién canta la oscura caracola
y su polvo de siglos
por qué persiste aún?

Hemos partido tantas veces
bajo el breve temblor de las estrellas
que huir de nuevo
es sólo más camino.

No se parte.
Nunca se parte
se regresa siempre.


("life vest under your seat")

domingo, 11 de junio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

La comisión


recuérdalo: no quiero flores,
ni cirios, ni plegarias,
ni lágrimas, ni adioses,
ni tumba, ni agua maldita,
ni llanto, ni incienso,
ni flamas, ni notarios,
ni collares de ajo; tampoco
cal, ni rosarios, ni té deum,
ni novenario, ni pantaletas
de color, ni colorete, ni
polvos de arroz, ni pantuflas,
ni crucigramas, ni té
de azahar, ni de tila, ni café,
ni mezcal, ni tequila; tejuino
y tepache por descontado.

me tomas de las axilas
de ceniza, me llevas arrastras
al Pico de Orizaba
y ahí me dejas; y que
el olvido haga su tarea.


[Inédito]

sábado, 10 de junio de 2017

Martín Prieto (1961 )

La revelación


El relámpago de la juventud se apagó
justo cuando te escribía una carta
que no te mandé. La carta era imperial:
hablaba de un tanque australiano
donde nos habíamos bañado un verano
y de las flores blancas y amarillas
de unos nenúfares que se enredaban en tu pelo
y volaban como si fuesen marionetas de mariposa
cada vez que vos movías la cabeza
para sacártelas de encima
– y no se iban. ¿Por qué te escribí?
¿Por qué terminó la tormenta
que parecía que iba a durar para siempre?
¿Por qué una cosa sucedió mientras sucedía la otra?
Envejecí escribiéndote una carta
cuyo objeto era retratarte como fuiste una vez
y por cada célula tuya que lograba inmortalizar
se moría una mía, una mía se moría, se moría.


("life vest under your seat")

viernes, 9 de junio de 2017

Al Berto (1948/1997 )


de Cinco fotografías para Alejandro de Macedonia



servía el vino un joven esclavo

cuando se derramaron algunas gotas sobre la mesa

en honor a Baco

reparé en la delicadeza acuática de sus manos

recorro tu rostro y la sombra que se impregna al mantel

cuando te inclinas

parece el centro sosegado de una rosa

nunca habías aprendido a tocar la cítara

te valía la belleza del cuerpo

y el conocimiento nocturno de todas las salivas



afuera… tal vez en Delfos

los cascos dorados de los caballos se enterraban en el polvo

los carros estaban listos

de las islas llegaba el silencio perturbador de los sueños

ataba las puntas durísimas de una estrella en acero

este cuerpo pasajero partirá al amanecer

la ciudad se movía

en el fulgor crítico de los frutales que la rodeaban

me acuerdo

tenías quince años y el vino era puro



con la luz apagada fumábamos tumbados

se levantó Alejandro

para besar los párpados de su amigo aún entregado al sueño

y por la mañana

cuando los dioses cansados se reclinan

en sus lechos vegetales y sobre los océanos

surgen constelaciones de repente palpables

se torna dulce amar a los adolescentes de Beocia



de nuevo me obligaste a inventar el insomnio

y a saciar la sed con la ambrosía de tus cabellos


("círculo de poesía", versión de cidália alves dos santos y javier garcía rodríguez)

jueves, 8 de junio de 2017

Raymond Carver (1939/1988 )


Carta



Cariño, por favor, mandame el block
de notas que dejé en la mesita.
Si no está, mirá debajo.
O debajo de la cama. Está por ahí.
Si no es un block, son unas líneas
garabateadas en trozos de papel.
Pero seguro que están.
Tiene que ver con lo que nos contó una vez
nuestra amiga la doctora Ruth
sobre aquella anciana de ochenta y pico de años,
«sucia y endurecida por la mugre»
—fueron sus palabras—,
tan poco preocupada por sí misma
que la ropa se le había pegado al cuerpo
y tuvieron que arrancársela
en la sala de urgencias.
«Estoy tan avergonzada. Lo siento»,
decía sin parar.
¡El olor de la ropa irritó los ojos
de Ruth! Las uñas de la anciana
habían crecido tanto que se curvaban
hacia los dedos. Le costaba respirar,
sus ojos sólo expresaban miedo.
Pero, así y todo, fue capaz
de contarle a Ruth su historia.
Había debutado en la Madison Avenue,
pero su padre la repudió cuando bailó
en el París del Folies Bergère.
Ruth y los que estaban de guardia
en urgencias creyeron que deliraba,
pero les dijo cómo se llamaba su hijo
al que no trataba, que era gay
y regentaba un bar gay en la ciudad.
Y él lo confirmó todo. Todo
lo que había dicho la anciana era verdad.
Luego sufrió un ataque al corazón
y se murió en los brazos de Ruth.
Pero quisiera ver qué más anoté
de lo que nos contó.
Quiero ver si es posible recrear
esa época de hace sesenta años
en la que aquella joven desembarcaba
en Le Havre, hermosa, decidida,
dispuesta a triunfar en el escenario
del Folies Bergérie, capaz de tirar
la cabeza hacia atrás y de saltar a la vez,
llevar plumas y medias de malla,
y bailar y bailar, los brazos enlazados
con los de las otras jóvenes, levantando
las piernas en el Folies Bergere.
Puede que sea un block de tapas azules,
el que me regalaste a la vuelta de Brasil.
Puedo ver mi letra junto al nombre
del caballo ganador en el hipódromo
que había junto al hotel: Lord Byron.
Pero me importa esa mujer,
no la suciedad, eso no me importa,
ni siquiera cuando pesaba casi 150 kilos.
A la memoria no le importa dónde habita
y se burla del cuerpo.
«Una vez aprendí
algo sobre la identidad»,
dijo Ruth,
recordando sus años de
prácticas, «todos nosotros,
jóvenes estudiantes de medicina,
boquiabiertos ante las manos de
un cadáver. Ahí es donde la humanidad
pervive más tiempo —en las manos».
Las manos de esa mujer.
Anoté algo en ese momento,
como si la estuviera viendo
con las manos pegadas
a las esbeltas caderas,
las mismas manos
que Ruth tuvo entre las suyas y
no puede olvidar.


("marcelo leites", trad. jaime priede)

miércoles, 7 de junio de 2017

Luis Antonio de Villena (1951 )

Nuestra señora de la noche


¡Ah, la hermosura diaria de la noche!
¡La dulce hora en que al caer la tarde,
salimos de nosotros como si nunca hasta entonces
hubiéramos probado los frutos de la vida!
Recorremos las cuevas y los bares, nos
nos mezclamos con seres que odiaríamos de día,
nos dejamos llevar por los sentidos, como en baile,
y alargamos la mano a cada cosa, la lengua
a cada jugo, deseosos de apurar los instantes
diarios en que al vivir, tan solo le pedimos vida.
A veces, al azar, se nos revela un cuerpo,
y a veces, la aventura, la noche que nos lleva
en vaivenes errantes, las copas prometidas,
nos permiten la gloria de acabar abrazados
con aquel pecho tibio, entre caricias jóvenes, bajo
unos verdes ojos. Y el corazón entonces,
entre la piel silvestre, reconoce de nuevo
que nunca hasta aquel momento palpó la dicha,
Otras veces, en cambio, el azar se nos niega,
y agotado hasta el fin el sabor de los oscuro,
muy próximos ya al alba, retornamos a casa.
Aún perdura el silencio en las calles mojadas.
Y renegamos entonces de la noche -tan solos-
con el cansancio ese, tan viejo y cotidiano, de la vida.


("en afán desmedido", ed. uv, xalapa, veracruz, méxico, 2017)

martes, 6 de junio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

de Quinta de Santa Catarina (fragmento)



animales estrangulados, materias plásticas, un ladrillo con los agujeros llenos de helechos. un perro atropellado, manchas de sangre seca. el fondo del tanque de cemento, el perfume de la ropa lavada. una sombra se inclina sobre el tanque. encima de la mesa los besos, la regla que perteneció al abuelo, la resma de papel, una cuchara de plata labrada, una lámpara fundida, agua. más agua, un sobre mojado, las plumas, los lápices, la máquina de escribir. se volvió difícil prever hasta dónde los ojos consiguen nombrar, archivar, amontonar para siempre los pequeños residuos de la adolescencia. hoy, escribir es un acto nocturno. respiro dolorosamente. escribo siempre inclinado y encogido sobre la mesa. el silencio y las sombras se deslizan a mi alrededor. se asoman por encima del hombro para ver lo que estoy escribiendo. oigo la música que viene del fondo de mi soledad. música acuática, aristas de sangre, medrosos dedos tamborileando en los vidrios polvorientos. tu nombre, este sonido frío de los árboles desmoronando la cal de las paredes. escribo con el miedo y el susto dentro de cada palabra. la vida alcanza la espiral vertiginosa de la noche. es esta palabra que me sirve para nombrarte y no otra: miedo. los textos progresan como la desolación de la casa, laten sobre el papel, me duelen los dedos y los ojos y los órganos del cuerpo que nunca vi. el pecho desgastado por la dolencia. por una ranura en las maderas crece el alba. penetra, entra por la ventana, invade la intimidad en penumbra del cuarto. dejo de escribir estoy muy cansado. en el agotamiento de la noche me encontré enumerando las cosas amadas. las pongo en los lugares donde siempre estuvieron, les doy una edad, una utilización, y antes que la mañana caiga sobre la casa recreo el mundo. después espero el sueño. se me hinchan los párpados, adivino los sueños anteriores a mi edad. el cuerpo se escurre por el abismo florido de las galaxias. nada sé de mí durante esas horas. absolutamente nada.

poco más que decir. camino dejando caer los últimos residuos de la memoria. fragmentos de noche escritos con el corazón presintiendo catástrofes del mundo. la gran soledad es un lugar blanco poblado de mitos, de tristeza y de alegría. pero estoy casi siempre triste. algunas fotografías me revelan que en otros lugares ya he estado triste. por ejemplo, en el fondo de este pozo vi iniciarse la sombra del adolescente que fui. Agua lunar, cañaverales, luminosos escarabajos, este sol quemando la piel de las plantas. camino por los textos y me voy dando cuenta de todo esto. lo que empiezo y dejo sin terminar, como dejaré la vida, tengo la certeza inacabada. el mundo me ha pertenecido, la memoria me revela esta herencia, ese bien. hoy, sólo siento el viento reavivar heridas, nada poseo, ni siquiera el sufrimiento. otra memoria va tomando forma, me asusta, todavía casi nada ha sucedido y ya envejecí tanto, un juego de astillas es todo lo que poseo, la memoria que viene aún no tiene su dolor dentro de ella. las fotografías y los textos, tu rostro, podrían proyectarme para un futuro más feliz, o contarme los desastres de los recomenzados regresos. pero, cuando más tarde conseguí darme cuenta que la vida vibró en mí, un instante, tendré la certeza de que nada de aquello me perteneció. ni incluso la vida, ninguna muerte. en la misma posición, reclinado sobre mi frágil cuerpo, recomienzo a escribir. estoy otra vez ocupado en olvidarme. escribir es morada precaria para el vaguear del corazón. me queda la perturbación de haber atravesado los días, humildemente, sin quejidos. anochece o amanece, da lo mismo.


("círculo de poesía", versión de luis david palacios)

lunes, 5 de junio de 2017

Jorge Reis-Sá (1977 )

Dinner at eight

                                a mi padre



Ya no hay melancolía posible. Acabó el día en que esta
música llegó en las alas de una mariposa y yo,
   recordando
personajes de una novela, Fernando, Augusto, António
me supo amarga por el grito de un hijo. También soy
   hijo.
Aunque no tenga padre a quien gritar.

Esta música me hace llorar. Y yo no tengo cómo
   repetirlo,
hablar de nuestra cena - ¿te acuerdas, papá, del arroz
   con tomate,
bien suelto, que mamá hacía con empanadas?, mamá
   nunca
más cocinó - y poder decirle finalmente la verdad:
moriste como un árbol y yo quedé bajo el sol. Antes

eras tú el mayor tronco y yo no tenía cómo crecer. Ni
te voy a decir - cómo, ¿con diecisiete años? - cuánto te
quise insultar para juzgarte vivo. Por eso este poema
cuando oigo a este hijo ajustar cuentas con un padre -
coloca tus puños bien alto, papá, y déjame pelear
contigo una última vez al grito de quien te quiere vivo
para decirte cómo fue decisiva tu muerte.
Lo dije, padre. Y pienso: ¿cómo puedo ser feliz con la vida
que tengo? ¿Cómo? Guilherme. Y tú aquí, él no más
que una mentira. Raramente pienso en ello, te digo.
Pero esta música, papá. Este lamento. Quiero recordar
el arroz con tomate de nuestra cena y pensar que, todavía
vivo, fue posible envejecer contigo, aun
así, padre, con el arroz con tomate y sin Guilherme
yo sería feliz como hoy. Y no puedo.


("nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (antología)", selección, prólogo y notas de nuno
júdice; ed. unam. méxico, 2016; traducción de josé javier villarreal)


domingo, 4 de junio de 2017

Belén Ianuzzi (1979 )

Ahora salgo...


Ahora salgo
con un chico que anda en moto
compró un casco nuevo para mí
pasa a buscarme
nos damos un beso
y subidos al corcel metálico
serpenteamos las calles brillantes y vacías
del invierno porteño

yo lo abrazo fuerte
con el casco en mi cabeza
siento que nada malo puede pasar
casco de superhéroe
digo nada malo puede pasar
y me dejo llevar por el movimiento
aunque mi corazón esté embalsamado
y yo crea en Dios
en los milagros
en las fuerzas que no se ven

yo lo abrazo y cuando arranca
digo tres veces hacia adentro
hoy voy a tener fe.


Encenderé un fuego



Es de noche
en la curva
donde debo torcer
el camino.

La noche se atraviesa
como un jinete
corta en seco
el campo oscuro.

Soldaré metales
y así se soldará mi corazón.

Moldearé arcilla
y así suavizaré mi corazón.

Encenderé un fuego
y así se purificará mi corazón.

Trabajaré la tierra cada día
y así mi corazón se volverá fértil
cada día
cada día.


("emma gunst" y "life vest under your seat")

sábado, 3 de junio de 2017

Margarida Vale de Gato (1973 )

Quizá la inyección letal


tan cansada de tragar
comprimidos sin dormir
de mi sexo que se embota
estirado horizontal
bajo una aguja sensual
y la sopa en la olla
empáñame la ventana
y sorbo pero sin paladar
sin tener fuerzas para el salto

si hay una falla un temblor
Dickinson Plath Woolf Plath
a donde fueran estaban locas
querían cosas estaban huecas
querían chic estaban piedras
querían arte eran mierdas
intentando el vuelo eran estacas
puño en ristre eran puntas
hornos huertos su delirio
nunca fue santo martirio


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología",ed. unam, méxico, 2016; selección, traducción y prólogo de nuno júdice; traducción josé javier villarreal]

viernes, 2 de junio de 2017

Joâo Luís Barreto Guimaraes (1967 )

Muerte anónima
                              in memoriam alberto garrido

De cuando en cuando la Muerte insiste en
sorprendernos. Sin gran alharaca
es cierto (ni siquiera sin anunciarse) antes
súbita y precisa
lacónica
indiferente. Pero siempre ella
la Muerte
(cruda y definitiva) como
queriendo mostrar inexorabilidad-
ni siquiera la muerte inmortal que cupo a Patroclo
(entregándose en gloria a la
espada del divino Héctor) o
la que consiguió Héctor arrastrado por Aquiles
(ni siquiera la que tuvo Aquiles en la
punta de la flecha de Paris). Hablo de
una muerte simple pero
humana
(sin historia) extraño que nos
muramos más quienes nos morimos de
muerte anónima.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo (antología), sel., prólog y notas de nino júdice, ed. una, méxico, 2016; traducción josé javier villarreal]

jueves, 1 de junio de 2017

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Hoy apareció una paloma muerta en el
pato. No fue el gato, que murió
antes que ella
un sábado sin sol, ya
no quiere mi mano, ya no quiere
mi regazo. Quedé cansada: hubo siempre

tantas muertes en mi vida -mis
padres, tú, la niña que oscila en mi
seno, mis hermanos -y, como
la paloma, también estas alas ya van
reclamando vuelos en otros cielos. Si yo

quisiese camelias blancas en mi
sepultura, como las que llevé a la iglesia
cuando nos casamos, o arrastrar hacia
la oscuridad de la tierra el inútil oro de
nuestros anillos; si todo lo que junté

(y fue tan poco) pudiese aún quedar
con lo que me falta, daría estos dedos
deformes al telar de las palabras y
escribiría una nota, como las muchachas

que se envenenan por amor; y habría de
ponerla en el pecho después de acostarme,
ya lavada y vestida, para que nadie
se diese el trabajo, que yo conozco
ese dolor. Pero partir es aún mi

última voluntad: tú ya has muerto, murió el
gato hace días; encontré hoy una paloma
muerta en el patio y, cuando la entierre, ya

no habrá nada que me retenga -me voy
de aquí tan sola como llegué, sin haber
dejado a nadie el nombre que me dieron.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", edi. unam, méxico, 2016, selección,prólogo y notasde nino júdice; traducción de josé javier villarreal]

miércoles, 31 de mayo de 2017

Ana Luísa Amaral (1956 )

Las más perfecta imagen


Si yo barriese todas las mañanas las pequeñas
agujas que caen de este arbusto y que el suelo
les da casa, tendría una metáfora perfecta de
lo que me llevó a dejar de  amarte. Si todas las mañanas
limpiase esta ventana y, en el fulgor del vidrio, más allá
de mi reflejo, sintiese distraerse la la transparencia
que la nada representa, vería que el arbusto no pasa
de un infierno, ausente el decasílabo de la llama.
Si todas las mañanas mirase la tela adornarle las
ramas, también la entendía, a esa imperfección
de mayo a agosto que le corrompe los hilos y le
desarma la geometría. Y el color. Aun si ahora viese
este poema en tono conclusivo, notaría cómo su
verso crece, sin rimar, en una prosodia incierta y
discontinua que huye a mi entender. La lentitud del
viento, la erosión. Vería que la nostalgia pertenece a otra
tela de otro tiempo, no es de aquí, pero se incrustó
a una neurona mía, una memoria que aún insiste
en cualquier belleza: el fuego de una pira funeraria.
La más perfecta imagen del arte. Y del adiós.


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016, traducción de josé javier villarreal]

martes, 30 de mayo de 2017

Luís Filipe Castro Mendes (1950 )

Una ciudad en Escocia,
desenfocada en el poema


Ahí nadie me esperaba. Tampoco dije
que quería ir.
Una cena solitaria, la lluvia doliendo en los cristales,
un cuarto sencillo y hecho a la carrera.
A la mañana siguiente el aire estaba limpio como las
   las palabras en un buen poema
y las calles y las casas, libres de retórica,
nos dibujaban el día, simplemente.

Me siento tan bien en los lugares
que no fingen querernos,
que no nos imponen recuerdos ni legados,
que simplemente son
y nos permiten ¡no pertenecer!

(¿Por qué escribimos siempre contra alguna cosa,
aun cuando hablemos de felicidad?)


["nueve poetas portugueses para un nuevo siglo, antología", ed. unam, méxico, 2016, traducción de
josé javier villarreal; sel., prólogo y notas de nuno júdice]

lunes, 29 de mayo de 2017

Gastón Baquero (1914/1997 )

Jamás con ese final


Si tomas entre los dedos
la palabra amor,
y la contemplas de derecho a revés,
y de arriba abajo,
verás que está hecha de algodón,
de niebla,
y de dulzura.
           
Si después aprisionas
la palabra música,
sentirás entre tus dedos
el crujir de una frágil
lámina de arena.
           
Si cae entre tus manos
la palabra jamás,
la terrible palabra
que pone punto final a la pasión
y al destino,
sentirás que está lleno de infinito,
y que la serpiente inmóvil de la S
es un eslabón entre el fuego y la nieve,
entre el infierno y el cielo,
entre el amor y la música.
           
La palabra jamás con ese al final
no termina nunca;
rodea la tierra y salta luego,
perdiéndose en el océano

de las estrellas.


("no me quites paz")

domingo, 28 de mayo de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El médico


El médico me habla de enfermedades
hospedadas en cuerpos que ignoran
el mal; luego
me enumera el sida, la diabetes,
la presión arterial, entre otras;
pero veo que calla
el dolor de mutilados,
del suicida, del paciente
preso en un vasto vergel
de medicinas, horarios,
dosis; dosis reguladas
por enfermos, él incluido,
de alcohol, aspirinas,
plegarias, familia, gimnasio,
compromisos, corbatas, modas,
tarjetas de visita, honorarios,
mentiras. Todo eso juntos,
él y yo.


[Inédito]

sábado, 27 de mayo de 2017

Beatriz Vignoli (1965 )

Surf


Te has sentado en la esquina
donde alguien puso mesas,
sillas de plástico.

Necesitabas ver toda esta luz.
Hubieras sido un pintor impresionista
de nacer en otro siglo, en otra clase.

Te gusta mirar a los skaters,
esos surfistas de tierra que pasan con luz verde
y logran que parezca un océano el asfalto.

Estás solo. Desde que viniste de allá, andás solo.
Vas por fuera del mundo como un ángel,
vos, que mataste.


("el placard")

viernes, 26 de mayo de 2017

Diana Azcona Trejo (1982 )

Crónicas de hospital


VIII

Salgo de la sala de urgencias al amanecer,
luego del informe médico: dicen que no has despertado.
Prendo un cigarro   o dos
y leo un poema      o dos.

Hago lo mismo desde hace muchos días,
no sé exactamente cuántos:
he perdido la capacidad de medir el tiempo.

Siento como si llevara años viviendo aquí,
como si la entrada del hospital
fuera el comedor de nuestra casa,
como si los parientes de los otros enfermos
fueran de nuestra familia;
los observo y padezco con ellos:
el padre de Alfonso luce abatido
esta mañana
el pulmón de su hijo colapsó;
la hermana de Silvia ,
paciente de cáncer,
llora tranquila y come tamales
mientras espera a que le entreguen a la muerta radiada;
la casi viuda del hombre comatoso bebe café,
lee un poema   o dos,
prende un cigarro
y no sabe qué hacer ante el esplendor de la despedida.


("caína bella")

jueves, 25 de mayo de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Primavera en Oxford





La floración:

el cuerpo magnífico

del viento nos trae el aroma

de la floración de las lilas

en las calles más íntimas de Oxford,

coronando

de alegría a los muchachos

que huyen en bicicleta bajo la lluvia

menuda y clara,

como si la luz corriese con ellos

hacia un encuentro nupcial


conmigo o con la vida.


Las nubes


A  veces bailan en las colinas

o en los ojos de las tórtolas:

van hacia el sur, buscan

la luz fresca de las islas,

los pies diminutos de la lluvia,

el estallido del mar,

el olor juvenil de la leña

todavía verde y con resina,

el alma de las placitas,

los gorriones, el susurro del alba.


(tomado de la web, trad. iván garcía)

miércoles, 24 de mayo de 2017

Xavier Villaurrutia (1903/1950 )

Cementerio en la nieve


A nada puede compararse un cementerio en la nieve.
¿Qué nombre dar a la blancura sobre lo blanco?
El cielo ha dejado caer insensibles piedras de nieve
sobre las tumbas,
y yo no queda sino la nieve sobre la nieve
como la mano sobre sí misma eternamente posada.

Los pájaros prefieren atravesar el cielo,
herir los invisibles corredores del aire
para dejar sola la nieve,
que es como dejarla intacta, que es como dejarla nieve.

Porque no basta decir que un cementerio en la nieve
es como un sueño sin sueños
ni como unos ojos en blanco.
Si algo tiene de un cuerpo insensible y dormido,
de la caída de un silencio sobre otro
y de la blanca persistencia del olvido,
¡a nada puede compararse un cementerio de nieve!

Porque la nieve es sobre todo silenciosa,
más silenciosa aún sobre las losas exangües
labios que ya no pueden decir una palabra.


("nostalgia de la muerte", editorial sur, buenos aires, 1938)

martes, 23 de mayo de 2017

Norah Lange (1905/1972 )

Amanecer


En el corazón de cada árbol
se ha estremecido la medianoche.

La noche se desmenuza
en lenta procesión de niebla.

Todas las tardes terminan su cansancio.

Los letreros luminosos duermen
el asombro de sus colores
y anticipan la contemplación de cada pobre.

En toda esquina vigila el sueño
y es tu recuerdo la única pena
que humilla la altivez de las aceras.

Lejos, el primer mendigo,
traiciona el portal donde ha dormido.

Y la ciudad se abre como una carta
para decirnos la sorpresa de sus calles.


("no me quites paz")

lunes, 22 de mayo de 2017

Manuel Moya (1960 )

Tienen



Tienen
sed los campos.
Ha llovido poco últimamente.
Pasaron las tormentas
y no dejaron nada.
Sacaron a los ídolos
y no vino la lluvia.
La lluvia viene cuando quiere.
No tiene su sazón
hora fijada. Mucha o poca,
la lluvia jamás mide
cuanto otorga, ni prevé
dónde será bien recibida.
Llueve con simpleza,
simplemente.
Se deja llover por puro gusto.
No castiga la lluvia, no condena.
Es un don la lluvia, y no lo sabe.


No los hombres


A mi padre, a quien tanto esperaba cada tarde de mi infancia. 

No los hombres
que vuelven de Hispania o de Cartago
cegados por el mirto o por el oro,
no aquéllos, cuyos torsos
perturban los jardines,
no los estrelleros, los escribas
ni el vencedor de Farsalia;
desde luego no los príncipes
ni el gladiador
que volvíó a eludir la muerte,
no el impúdico tribuno, ni el hebreo
tonante, inexpresivo,
al que temí menos por su sangre
que por su misterio,
no ninguno de los dioses
que dicen verdaderos
a quienes en su temor y en su codicia
tantos se encomiendan,
sino ver a mi padre
entrando solo en la ciudad
herido y sin escudo,
deslumbrante.


("poetas andaluces")

domingo, 21 de mayo de 2017

Constantino Cavafis (1863/1933 )

Anduve



Querían atarme. Me solté y anduve.
Anduve por la noche constelada.
Encontré goces que eran mitad reales;
la otra mitad, denuedos de mi alma.
Bebí el áspero vino que reservan,
para el placer, los bravos.



("otra iglesia es imposible", ver. josé emilio pacheco)

sábado, 20 de mayo de 2017

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Al borde



Soy alta;
en la guerra
llegué a pesar cuarenta kilos.
He estado al borde de la tuberculosis,
al borde de la cárcel,
al borde de la amistad,
al borde del arte,
al borde del suicidio,
al borde de la misericordia,
al borde de la envidia,
al borde de la fama,
al borde del amor,
al borde de la playa,
y, poco a poco, me fue dando sueño,
y aquí estoy durmiendo al borde,
al borde de despertar.


("emma gunst")

viernes, 19 de mayo de 2017

Antonio Colinas (1946 )

Canto X


Mientras Virgilio muere en Bríndisi no sabe

que en el norte de Hispania alguien manda grabar

en piedra un verso suyo esperando la muerte.

Este es un legionario que, en un alba nevada,

ve alzarse un sol de hierro entre los encinares.

Sopla un cierzo que apesta a carne corrompida,

a cuerno requemado, a humeantes escorias

de oro en las que escarban con sus lanzas los

[bárbaros,

Un silencio más blanco que la nieve, el aliento

helado de las bocas de los caballos muertos,

caen sobre su esqueleto como petrificado.

Oh dioses, qué locura me trajo hasta estos montes

a morir y qué inútil mi escudo y mi espada

contra este amanecer de hogueras y de lobos.

En la villa de Cumas un aroma de azahar

madurará en la boca de una noche azulada

y mis seres queridos pisarán ya la yerba

segada o nadarán en playas con estrellas.

Sueña el sur el soldado y, en el sur, el poeta

sueña un sur más lejano; mas ambos sólo sueñan

en brazos de la muerte la vida que soñaron.

No quiero que me entierren bajo un cielo de lodo,

que estas sierras tan hoscas calcinen mi memoria.

Oh dioses, cómo odio la guerra mientras siento

gotear en la nieve mi sangre enamorada.

Al fin cae la cabeza hacia un lado y sus ojos

se clavan en los ojos de otro herido que escucha:

Grabad sobre mi tumba un verso de Virgilio.


("abc.es")

jueves, 18 de mayo de 2017

Eleonora González Capria (1983 )

Este pan



A los pies de la cama
hay un pájaro tibio
todavía latiendo.
No me muevo por miedo.
Está a mitad de sangre y de saliva
las alas y las plumas
y el pico apenas.
Es frágil el corazón de los pájaros,
pero trata de no morirse mientras miro.
Las alas y las plumas
y el pico apenas
y después además un ojo.
Sé bien que es una ofrenda
esa vida que duda ahí tirada,
que solamente para mí mordieron esa carne
antes entera.

Mi gata al fondo de la escena en el pasillo
se lava clara igual que siempre.


("periódico de poesía")

miércoles, 17 de mayo de 2017

Alda Merini (1931/2009 )

Sé que un amor...


Sé que un amor
puede volverse blanco
como cuando se ve un alba
que se creía perdida.


("la ficción del olvido", trad. delfina muschietti)

martes, 16 de mayo de 2017

Billy Collins (1941 )

Olvido


El nombre del autor es lo primero que se va
seguido obedientemente por el título, la trama,
la conclusión desgarradora, la novela entera
que de pronto se vuelve una que no has leído nunca,
de la que ni siquiera has oído.

Como si, uno por uno, los recuerdos los que solías aferrarte
decidieran retirarse al hemisferio sur del cerebro,
a una pequeña villa pesquera donde no hay teléfonos.

Hace tiempo besaste por última vez los nombres de las nueve Musas
y viste a las ecuaciones cuadráticas empacar
y ahora aún cuando memorizas el orden de los planetas,

algo más se te está escapando, la flor de un estado, quizás
la dirección de un tío, la capital de Paraguay.

Lo que sea que estás tratando de recordar
no está en la punta de tu lengua
tampoco merodeando en una esquina recóndita de tu bazo,

se ha desvanecido en un oscuro río mitológico
cuyo nombre empieza con una L, es lo que recuerdas, en tu propio
camino hacia el olvido donde te reunirás
con los que ya no saben cómo nadar o andar en bicicleta.

No importa si te levantas a medianoche
para buscar la fecha de una batalla en un libro sobre guerras
No importa si la luna en la ventana pareciera haberse desviado
de un poema de amor que solías saber de memoria.


("otra iglesia es imposible", versión marina kohon)

lunes, 15 de mayo de 2017

Manuel Ponce (1913/1994 )

Carpe Diem


Antes de que la vida se consuma
sumando en islas de verdor los años,
contad uno por uno sus escaños:
porque el tiempo nomás es una suma.

Antes de que la rosa infiel asuma
descoloridos síntomas extraños,
lo efímero gozad de sus engaños:
porque la rosa es nada más espuma.

Gozad el curso de la edad ligera:
porque la juventud es una ola
que nos induce a la glacial ribera.

Y antes de que marchite su corola,
con risas acatad la primavera:
porque la primavera es una y sola.


("el jardín increíble", ed. jus, méx., 1999)

domingo, 14 de mayo de 2017

Uriel Martínez (1950 )

Algunas tardes



Algunas tardes, previo al atardecer,
doy de beber a las plantas agua
de mi agua y pan de mi sed.

Otras, rodeado del halo que brota
una y otra vez de la música,
amanso hasta donde es posible
mis bestias.

A veces alcanzo a ver lenguas de fuego,
resplandores que sólo se adivinan
en las tumbas, la distancia, el silencio
de ciertas noches.

Si es una tarde de domingo
la caída de la noche es más lenta,
el silencio más dilatado, los poros
más ciertos.

Son horas en que los peces
se revuelcan en la arena,
buscan por instinto el oxígeno
que beben en el agua.

Los veo agitarse en lucha
por recuperar la ondulación primigenia,
las eses que sus branquias trazan
por instinto, como el instinto
de la escritura.


[Inédito]

sábado, 13 de mayo de 2017

Alberto Vega (1956/2006 )

Economía de medios (mejor: de miedos)


A veces suena el timbre del teléfono
y entra en casa el cartero, disfrazado de fax.


No le presto atención, mas algo en mi interior
me dice que una noche vendrá Dios
a cobrar la demora en la hipoteca de mi vida
simulando que me trae la cerveza y las pizzas
o un recibo impagado de la empresa del gas.


Entonces hará frío, será tarde
y en toda la ciudad no habrá un maldito

Banco de Horas abierto que me avale.


Buenas noches, amigos



Te aguardaba en estos versos.

Entre la niebla cotidiana y unos granos de opio
elegí este horizonte de noches y fonemas
para mirar tus ojos frontalmente.

Ahora soy un príncipe encantado
bajo este aspecto de sapo un tanto lírico
que deberás besar
si quieres que este cuento acabe bien
para nosotros.
Créeme: Crée Créeme:
no hay orgullo ni bajeza en mis palabras.

Yo te aguardaba en estos versos desde siempre.


("rua das pretas")

viernes, 12 de mayo de 2017

Alejandro Nicotra (1931 )

Última cita


Ella está ahí, esperándome,
a pocas cuadras, en la plaza
final:
yo camino, despacio,
atento al mundo
de la acera ─sus árboles, sus pájaros─
por si aún me entregase una palabra,
ya última, que darle:
ofrenda, sí,
de reconciliación.


(muro fb pablo anadón)

jueves, 11 de mayo de 2017

Anna Ajmátova (1889/1966 )

La mujer de Lot


                                  Pero la mujer de Lot miró
                                  Hacia atrás y se convirtió en una
                                  Columna de sal.
                                                             Génesis


Y el hombre justo acompañó al luminoso agente de Dios
por una montaña negra, siguiendo su huella,
mientras una voz incansable acosaba a la mujer:
—No es demasiado tarde, aun puedes mirar hacia atrás.
Hacia las torres rojas de tu Sodoma nativa,
al patio donde una vez cantaste, al pabellón para hilar,
a las ventanas de la enorme casa
donde la descendencia santificó tu lecho conyugal.
Una sola mirada: súbita punzada de dolor
en sus ojos, antes de poder emitir cualquier sonido.
Su cuerpo se derritió en sal transparente
y sus ligeras piernas claváronse en la tierra.
¿Quién penará por esta mujer? ¿No le resulta
de sobra insignificante a nuestra incumbencia?
Incluso así, nunca la negaré en mi corazón,
ella que murió porque eligió volverse.


(1922-24)

["biblioteca de poesía contemporánea", trad. kyra galván]

miércoles, 10 de mayo de 2017

Isaac Esau Carrillo Can (1983 )

Cuando era niño
(fragmento)



II



Ka’ach tin paalile’ kin chukik kóokay,

kin ji’ik u jojopsáasilo’ob tin wíinkilal

utia’al in júult’abtik in piixan ich u jobnel áak’ab.

Juntéenake’ in chiiche’ tu puk’aj u t’aan ich ja’e’ ka tu ts’áaj ten in wuk’ ich ch’ench’enkilil.

Bejla’ kéen in wu’uy u wo’oltiken éek’joch’e’enile’,

juntúul kóokayen ku k’a’ajsik u chiich.







II



Cuando era niño atrapaba luciérnagas,

sacrificaba sus cuerpos en mi piel

para iluminar mi espíritu en las entrañas de la noche.

Un día mi abuela diluyó sus palabras en agua y me las dio a beber en silencio.

Ahora cuando la oscuridad me envuelve,

soy una luciérnaga que recuerda a su abuela.


("círculo de poesía")

martes, 9 de mayo de 2017

Raquel Lanseros (1973 )

El mar y la playa


Me pregunto por qué desde la tierra

la masa de las aguas parece un solo bloque.

Un único sustento incontrastado

una roca que es toda la roqueda

un avenir de lejos uniforme

un alarido llano de membranas

sin desgaste ni lámina ni grieta.



Me pregunto por qué, cuando me acerco,

las aguas se dividen, se complacen

en enseñar sus rostros diferentes

en cada espuma cresta de rocío

en las calzadas líquidas que rugen.



Bajo este mismo efecto,

en la distancia la muerte es toda una

un símbolo cohesivo

un monolito.

Sin embargo de cerca, qué deprisa

se aprende a distinguir sus dimensiones

sus fúnebres volúmenes

su rutina

su querencia en lo ajeno y lo propio


hasta ver nuestra imagen en sus aguas.


("círculo de poesía")

lunes, 8 de mayo de 2017

Raymond Carver (1938/1988 )

Buscando trabajo


Siempre he deseado
truchas frescas
para el desayuno.

Repentinamente
descubro
un nuevo sendero
que me conduce
a la pequeña cascada,

apuro
el paso.
Mi mujer
me despierta.
"Estás soñando."
Murmura.

Intento levantarme,
la casa se inclina.

¿Quién
está soñando?

"Es mediodía."
Dice ella.

Mis zapatos nuevos
me esperan
cerca de la puerta,
brillan
intensamente.


("el poeta ocasional", versión patricia ogan rivadavia y esteban moore)


domingo, 7 de mayo de 2017

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Pierrot borracho



En las calles de la feria
de la feria desierta
sólo la luna llena
blanquea y clarea
las noches de la feria
en la noche entreabierta.
Sólo la luna alba
blanquea y clarea
la tierra calva
de abandono y alba
alegría ajena.

Ebria blanquea
como por la arena
en las calles de feria,
de la feria desierta
en la noche ya llena
de sombra entreabierta.
La luna boquea
en las calles de feria
desierta e incierta.


("a media voz", versión rafael díaz borbón)