viernes, 21 de julio de 2017

Emma Barrandeguy (1914/2006 )

Foto


Esa soy yo:
una mujer gastada y melancólica
con la mirada
que arranca de una infancia razonable
y una cabeza peinada
como corresponde
a una señora de tantos años.
Procuro que las canas
tengan su orden natural
que tranquiliza a los que miran,
aunque yo casi estoy segura,
después de todo,
que moriré sin haber sentado cabeza.


("emma gunst")

jueves, 20 de julio de 2017

Aldo Luis Novelli (1957 )

Milagro



fui al río una tarde
llevaba una botella de vino
dos libros y un atado de cigarrillos.

me senté cerca de la orilla
tomé un sorbo de la botella
y abrí el libro en la hoja marcada.

un pájaro púrpura
aleteando sobre el agua
se posó en la tierra y caminó hacia mí.

lo observé sorprendido
cuando me habló en lengua de pájaro,
me contó de las increíbles formas de las nubes,
de los colores del cielo
más allá de nuestra mirada,
de una luz que brilla con tanta intensidad
que ha enceguecido a muchos.

me invitó a volar más allá de las montañas
a penetrar en cavernas de luces plateadas,
a besar la luna en su espejo
hasta diluirse en el océano.

le dije que no,
que seguiría escribiendo poemas
y bebiendo vino en la orilla del río,
tan sólo esperando
que algún día

la poesía realice el milagro.


("al pial de la palabra")

miércoles, 19 de julio de 2017

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Rostro precario

(fragmento)


Si hay en la tierra un reino que nos sea familiar y, al mismo tiempo, extraño, cerrado en sus límites y, simultáneamente, sin fronteras, ese reino es el de la infancia. A ese país inocente, de donde se es expulsado demasiado pronto, apenas se regresa en momentos privilegiados -a tales regresos se llama, a veces, poesía.

La seducción de los niños proviene más que nada de su proximidad con los animales. Su relación con el mundo no es de utilidad sino de placer. Los niños no conocen aún los dos grandes enemigos del alma, que son, como dice Saint-Exupéry, el dinero y la vanidad. Estas frágiles criaturas, las únicas que desde el origen están destinadas a la inmortalidad, son también las más vulnerables: tienen el pecho abierto a las maravillas del mundo pero están indefensos ante la bestialidad humana, que, a pesar de tanta tecnología punta, no disminuye ni se extingue.


La infancia en el poeta jamás se extingue. Tal vez por eso sean tan vulnerables los poetas.


("indigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

José Alcaraz (1983 )

A las puertas del cielo


Has cambiado el origen de mi ser;
como suele ocurrir en estos casos,
soy otro por haberte conocido.
Estoy muy mareado,
y he llegado a pensar que soy el perro
que se muerde la cola, dando vueltas y vueltas;
el muchacho con nombre de mujer
estafándose así mismo en un chat;
el viejo con amnesia que confunde la muerte
con Scarlett Johansson, con sus labios…
Lo más triste de todo
es que me invalidaron el carné
de socio
en la puerta del Reino de los Cielos.
San Pedro se cansó.
Ahora, jubilado, pesca truchas,
y el ex portero de una discoteca
ya no me deja entrar al Paraíso
porque allí cometí un crimen perfecto:
me inmolé junto a ti porque no me querías.
Tal vez no te parezca nada justo, querida,
pero, como ya sabes, la justicia
es un gran cuento chino,
o romano, no sé.
Además, esto sólo es un poema.



Sale el sol




Sale el sol y el parque alumbra
otro niño al que se le escapa un globo.
Unos se fijan en lo alto que sube,
otros en el llanto del pequeño,
hay quien ve una metáfora de la vida
(hilo frágil que sujetamos
hasta el último instante).
Y yo, que venía a respirar,
siento vértigo por la altura del globo,
pena por las lágrimas del niño,
rabia por la vida, que nos exige
apretar fuerte los puños para sujetarla.


("ángel petisme" blogspot + "rua das pretas")

martes, 18 de julio de 2017

Claudio Bertoni (1946 )

Mi baño de tina


Envuelto en mi sábana de baño
Medio tiesa de almidonada y blanca
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Entro en el comedor
Entra el sol
Dando bandejas de oro en los muros
Dando un flamígero mandoble
En el canto de cabinets y anaqueles
Condecorando respaldos
El aire mece las cortinas
Como el ruedo de una modelo en primavera
Ando entre los vítores
De conocidos y conocidas
En kimonos
En saltos de cama
En batas de levantarse
En pijamas de sus maridos
En mañanitas
En calzoncillos y zapatos
Con el platillo en una mano
Y la taza con desayuno en la otra
O anudándose las corbatas
Unos me saludan
Otros me aplauden
Como si fuera una gracia
Me arrojan papel picado
Como si fuera un astronauta
Sentado en un Cadillac descubierto

Me arrojan flores
Como si fuera un torero
Envuelto en la toalla medio tiesa
Voy camino del baño de tina
Por el pasadizo alfombrado
Diviso al fondo la puerta de algodón
Se abre majestuosamente
Inundando la nívea porcelana de los sanitarios
A mis espaldas se oye la secuela evanescente aún
De vítores respetuosa y suavemente amortiguados

Por la delicadeza de la puerta
Para recoger los ruedos
De su vestido de terciopelo.


("mansalva")

lunes, 17 de julio de 2017

Ángel González (1925/2008 )

Vista cansada



No achaques a tu edad
este desinterés, la indiferencia
-casi desdén-
con que hoy miras la vida.
No culpes a tus ojos fatigados.

La fatiga
no está en los ojos que miran,

está en todo lo que ven.


Estampa de invierno


Mientras yo en mi yacija como es debido yazgo
arropado en las mantas y las evocaciones
de días más luminosos y clementes,
por no sé qué resquicio de mi ventana entra
un cuchillo de frío,
un gris galgo de frío
que se afana en mis huesos con furia roedora.


No es de ahora, ese frío.
Viene desde muy lejos:
de otras calles vacías y lluviosas,
de remotas estancias en penumbra
pobladas sólo por suspiros,
de sótanos sombríos
en cuyos muros reverbera el miedo.

(En lugar distante,
trizó una bala
el luminoso espejo de aquel sueño,
y alguien gritaba aquí, a tu lado.
Amanecía.)

No.
No está desajustada la ventana;

la que está desquiciada es mi memoria.


("escomberoides")

domingo, 16 de julio de 2017

Mário Quintana (1906/1994 )

Al fin has de ver...


Al fin has de ver que las cosas más leves son las únicas
que el viento no logró llevarse:
un estribillo antiguo,
una caricia en el momento preciso,
las hojas deshojadas de un libro de poemas,
el olor que tenía un día el propio viento…


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

sábado, 15 de julio de 2017

Esdras Parra (1939/2004 )

Cómo encontrar de nuevo esas huellas...



Cómo encontrar de nuevo esas huellas
que me llevaron hacia la resaca
retazos de adornos de los que ya no
puedo desprenderme
signos de otros huesos enterrados en la sal
pero el orgullo se inclina siempre
hacia la izquierda y el fracaso se doblega
ante la dureza de su pulpa

¿tendré que hablar de la intensidad
de un nuevo sol para demostrar que
el abismo se acuesta boca arriba?


("a media voz")

viernes, 14 de julio de 2017

Jim Harrison (1937/2016 )

La araña


La araña
que Coleridge tenía como mascota
según él, era muy intelectual
porque tejía telarañas de engaños
directamente, desde el culo
grande y colgante
de Coleridge


A la luz...


A la luz de la mañana,

el picaporte, frío por el rocío.


(muro fb y trad. daniel montoly + "otra iglesia es imposible", ver. jonio gonzález)

jueves, 13 de julio de 2017

Roberto Themis Speroni (1922/1967 )

Veo a los buhoneros


Veo a los buhoneros, a los dulces
acróbatas del hambre, a los viajantes
de la necesidad; veo a la gente
empujando cadáveres, creyendo
que el aceite es mejor que la tizana,
que la duda es muy útil para el hombre;
los veo echarse tierra en las encías,
masticar cualquier cosa; los observo,
los oigo discutir, dar palmetazos,
ser felices con sólo tres lentejas,
con una cama, con un nombramiento,
condecorados a pesar de todo,
hechos a una molicie activa y sucia;
dispuestos a discursos, a diagramas,
a cambiarse la cara por un hueso,
por el espaldarazo de un imbécil.

No sé qué hacer con mi melancolía;
ya no sé de qué hablar. Estoy cansado.
Sólo en un rostro vi fuegos extraños.

Pero estaba en un sueño de la infancia.


("no me quites paz")


He tomado la última semana...


He tomado la última semana
del mes de abril para morir intacto,
cerca de mi lugar, con los abrojos
que encierran una estrella en el tejido.

Los hombres como yo, deben morirse
aferrados al ser de la resina,
a los formones y a las alcayatas;
a todo aquello que en la vida fuera
signo de su vejez y su principio

Debe ser en abril porque en el campo
abril es un espejo de oro seco,
y las ovejas tienen las pupilas
abiertas al cristal y al duro frío.
Y además, porque el cuero fue a galpones
y hay fiesta en la cocina y en la altura.

Debe ser en abril. De otra manera
yo no podría ver a los labriegos
ni a mis hijos en torno, ni a mi rostro.
ni a tanta cosas que en abril fue mía.


("otra iglesia es imposible")

miércoles, 12 de julio de 2017

Sujana Bhatt (1956 )

Inocencia frente a inocencia


Hay ese momento
en que el niño humano
mira
al niño mono
que también lo mira:
Inocencia frente
a inocencia en un espacio
en el que el niño mono
no está en cautiverio.
Hay pureza
claridad
hay una transparencia
en esta mirada
que dura largo tiempo
ojos de agua
ojos de cielo
el alma puede todavía caer allí
porque el mono
todavía tiene que aprender el miedo
y el humano
todavía tiene que aprender el miedo
–sin mencionar la arrogancia-.

Al ver todo eso
uno puede contar las pestañas
uno puede contar los caracoles
en la hierba
mientras espera
que los ojos parpadeen
esperando ver quién
desviará la vista primero.

Con todo, el mono no observa
al humano de la misma manera
en que vería las hojas
o a sus propios hermanos.
Y el humano observa
al mono sabiendo
que éste es por entero otro ser.

Y sin embargo, es tanta la buena voluntad
tanta la curiosidad que ilumina
sus rostros.

Me gustaría deslizarme dentro
de esa mirada, para saber
qué piensa el niño humano
qué piensa el niño mono
en ese preciso momento.
Recuerden, el niño humano
está en esa edad
en que comienza a usar palabras
con poder
pero sin la distancia
de los alfabetos, de las abstracciones.

Mencionen pan
y él quiere
una rebanada, con mantequilla y miel
en ese instante.

Mencionen a la gata
y él corre
a despertarla.
La palabra
es la cosa misma.

El lenguaje es simplemente
una música necesaria
conectada de pronto
con los propios latidos del niño.

Mientras que el pequeño niño mono
crece a un ritmo diferente,
observa un árbol, un matorral,
al niño humano
y piensa...
¿Quién sabe lo que piensa?

Lo que sigue encendido
es ese momento
de la mirada:
las dos cabezas hace poco formadas
titubeantes en frágiles cuellos
inclinadas una hacia la otra,
el rostro de mono
y el rostro humano
mutuamente absorbiéndose
con delicadeza intensa…


("zumo de poesía", s/c al traductor)

martes, 11 de julio de 2017

Golgona Anghel (1979 )

Antes montaba grandes escándalos,

marchaba,

abría con una revolución la primera página del Expresso.

Estaba, seguramente, habituada a grandes poemas:

Os Lusíadas, la Divina Comedia.



Pero el destino decidió por nosotros.

Tiró a Barthes

bajo las ruedas de una furgoneta de lavandería;

contaminó a Foucault con el VIH;

encerró a Althusser en un manicomio.

Está claro que Dios no es estructuralista.



Podría escribirte un haiku

para simplificar la cosa.

Recuerdo a San Agustín, por ejemplo,

el verano de 384,

a una mujer en un cuarto

con un libro

leyendo

sin conseguir articular

palabra alguna.


("el cultural", traducción martín lópez-vega)

lunes, 10 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )

Lisboa- Regreso


El río disuelve la imagen crepuscular de la ciudad.
Una luz lívida, como polvo de nieve, viste el barrio. Lentamente, la noche va escondiendo Lisboa. La velocidad de las tareas cotidianas ha cejado.
La ciudad parece iluminarse desde su interior más secreto donde late un corazón muy antiguo.
Lisboa se transforma así en el lugar privilegiado para la invención de la escritura. En ese lugar me muevo y me encuentro, y en él me hundo en travesías, seducciones, olvidos.
No existe el tiempo. El tiempo del mundo se detuvo a las puertas de la noche de Lisboa.

Camino; las sombras de la ciudad van revelando, poco a poco, rostros que despiertan a la noche, gestos cómplices, cuerpos, atrevimientos inesperados, danzas, seducciones…
Camino por la ciudad que se ofrece a la voluptuosidad de la mirada. Al fondo de las calles y de las escaleras, en el pulmón de la noche, el Tajo, esa presencia invisible que, a veces, nos cala los huesos con su canto de neblinas grises.
Y voy de callejón en callejón, de bar en bar, de aroma en aroma, de mirada en mirada, conozco la ciudad como conozco las líneas de mis manos.
La recorro, hace años ya, como si esperase no sé bien qué, como si en esa espera, un día, acabara por revelárseme otra ciudad, o un rostro me incendiase los dedos, o una callejuela vista al fondo de un sueño se llamase Travesía de la Espera, o una pasión cualquiera, allí en el Príncipe Real, me traspasase el corazón…
En estado de enamoramiento avanzo noche adentro. Amo esta ciudad, secretamente, hasta que estalla el alba.
Pero las ciudades tal vez se han metamorfoseado en desiertos donde nos acostumbramos a pasear la melancolía.
Lisboa es, probablemente, uno de esos desiertos; el más melancólico que conozco.

A pesar de todo, nunca se está solo en esta ciudad. Hay siempre una mirada de soslayo que nos sorprende, una sonrisa maliciosa, un gesto inesperado, una derrota de amor. Una carcajada loca que se pierde de calle en calle, como en un laberinto…
Y en la memoria de quien pasó por Lisboa existe, casi siempre, un jardín misterioso para el encuentro, una explanada para quemar la espera ante un café.

Vivo en Lisboa como si viviese en el fin del mundo, o en un lugar que reuniese vestigios de toda Europa. En cada esquina me encuentro reminiscencias de otras ciudades, de otros encuentros, de otros viajes.

Aquí, todavía es posible inventar una historia y vivirla. O quedarse así, inmóvil, mirando al río y fingiendo que el Tiempo y Europa no existen, y Lisboa, si calla, tampoco.


("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

domingo, 9 de julio de 2017

Uriel Martínez (1950 )

El bulevar



Nací con la vista dirigida al bulevar
donde toda la noche permanecía iluminado
como un refrigerador abierto y colmado
de alimentos perecederos.

Cuando aprendí a caminar
como autómata encaminé propósitos
en dirección a la parada de camiones
como quien emprende una travesía.

Sin una lectura previa de origen
ni destino abordé el primer transporte
que se detuvo a mis pies y trepé
trepé y trepé.

Cuando concluyó el viaje y
el vértigo que lleva aparejada
una aventura desconocida
pisé muelles, estaciones desconocidas.

No llevé conmigo valija ni agenda
ni direcciones, ¿para qué? Todo
era inédito como un manuscrito
olvidado, o perdido, o reencontrado.

En la palma de mi mano
llevaba la fortuna, el propósito
del explorador confiado a su suerte
hasta que te hallé.


[Inédito]

sábado, 8 de julio de 2017

Walt Whitman (1819/1892 )

Como si un espectro...


Como si un espectro me hubiese acariciado,
Creí que no estaba solo aquí, caminando
   por la costa.
Sino que creí  que él estaba conmigo ahora,
   mientras caminaba por la playa,
   creí que aquel que amo me acariciaba,
Pero cuando me incliné para ver a través de
   la luz resplandeciente, él había
   desaparecido por completo,
Y aparecieron aquellos a quienes aborrezco
   y que me escarnecen.


("hojas de hierba", edición need, buenos aires, 1997, traducción mirta rosenberg)

viernes, 7 de julio de 2017

Anna Swir (1909/1984 )

Pantuflas blancas de boda


A la noche
mi madre abrió un baúl y sacó
sus blancas pantuflas de boda.
Entonces las embadurnó
un buen rato con tinta.

Temprano en la mañana
salió con esas pantuflas
a la calle
para hacer la cola del pan.
Hacía quince bajo cero,
se paró
durante tres horas en la calle.

Estaban entregando
un cuarto de pan de molde por persona.


("el mundo incompleto", traducción de czeslaw milosz)

jueves, 6 de julio de 2017

Nuno Júdice (1949 )

Eva y Lilith


Aquí están sentadas en el mismo sofá, bebiendo
en la misma copa de vino, oyendo la misma música,
y apartando con dedos cansados el cabello
que el sudor ha pegado a sus cabezas;

aquí están, con la misma voz ya ronca
por el tabaco de los siglos, con las manos ya cansadas
de buscar otras manos, con los ojos empañados
por la luz que insiste en apagarse;

aquí están, no sabiendo ya si medio desnudas
o medio vestidas, intentando saber si aún es de noche o
si el día ya llegó por detrás de los cristales sucios
de tantas eternidades de sueño;

aquí están: y solo una risa que no saben de dónde viene
las despierta, solo la palabra que una de ellas esperaba
las sobresalta, solo la llamada de una luz
que por un instante brilló, y luego se esfuma,

las obliga a vivir, esperando un día, y otro día,

sin que ningún día venga.


Invocación



¿Qué saben los pájaros del otoño que llega,
con su fondo de nubes, derramando cenizas
sobre el cielo de la memoria? Los oigo, de madrugada,
anunciando la partida, y veo el horizonte llenarse
con su emigración, llevando a otros lares
la nostalgia del estío.

Los sigo con los ojos; y el tiempo que
me dejan vacíase de música, como si
el silencio no tuviese su ruido inmenso,
y una vibración de nada no me trajese
a los oídos su eco, robado a un
pozo cerrado de una infancia distante.

¿Cuántas veces me avisaron, esos pájaros, de
lo que había de venir? Leí en su pecho abierto
un futuro blanco; y les llené de sombra
las entrañas para que, donde hubo un corazón,
la vida aún palpitase, incluso aunque no fuese más
que el diseño pálido de un ser antiguo.

Pero es en el presente donde su canto
me trastoca; y les doy, en el abrigo de la estrofa,
un nido de palabras donde su sueño se
ampare del invierno, y sus ojos cerrados
guarden la imagen del azul, el deseo del vuelo, y
un crujir de hojas con el viento de la tarde.



("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

miércoles, 5 de julio de 2017

Juan Rejano (1903/1976 )

Nocturno


La noche nos inventa. Sus amantes,
somos sus preferidos
amantes. Oye cómo
crece su inmenso pulso derramado.
Aprisiona su informe aroma.
¿Duermes?
Soñamos juntos al labio del abismo.
La noche nos inventa. Yo te tengo,
ámbar toda. Tú cortas de mi sangre
las amapolas más lejanas. Bajo
la apasionada luna de tus sienes
advierto que. la noche entra en nosotros,
se enardece lo mismo que yo.
¿Sueñas?
Despiertos, sobre el mundo navegamos.
La noche nos inventa. Va naciendo
de este extremado limbo compartido
una rosa que embriaga como el jugo
difuso de la muerte. ¡Acude! ¡Sálvame!
Salva este eterno instante, de las sombras
detén este latido final.
¿Vives?
Muertos de amor, un lirio nos conduce.



("no me quites paz")

martes, 4 de julio de 2017

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Foro romano



todas las mañanas cuando me despierto
el sol arde fijo en el cielo
el café con leche humea en la cocina
yo le pregunto a quien me acompaña
¿cuántas horas he dormido?
pero nadie me responde

abro los ojos y los brazos buscando un apoyo
toco mi mesa de madera y la noche cae con violencia
un relámpago apaga la luz del sol
como la luz de una vela
vuelvo a preguntar
¿el café con leche de hace siglos humea aún en el polvo?
pero nadie me responde

en la oscuridad me levanto y lo bebo
pero compruebo que la leche está helada
y el café encendido yace como el petróleo
a varios kilómetros bajo tierra:
una silenciosa columna se desploma entre mis brazos
convertida en cenizas
bruscamente el sol vuelve a elevarse
y declinar rápidamente
en una tempestad de hojas y pájaros rojizos
dentro de mi habitación el crepúsculo brilla un instante
con sus cuatro sillas de oro en las esquinas
trato de recordar mi infancia con las manos
dibujo árboles y pájaros en el aire como un idiota
silbo canciones de hace mil años
pero otra columna de cenizas se desploma entre mis brazos
y mis manos caen cubiertas de repentinas arrugas

claramente ahora el agua del lavabo
me recuerda mis primeros baños en el río
vagos rumores desnudos perfumes viento
cerdos empapados bajo la sombra de los naranjos
¿mi memoria es quizás tan inmortal como tu cuerpo
cuando te desnudas ante mí
tú que no eres sino pedazo de mármol
montaña de polvo
columna
reloj de ceniza
hueso sobre hueso que el tiempo avienta en mis ojos?
¿no recuerdo acaso las últimas horas de la noche
cuando te besaba enfurecido sobre mi catre de hierro
como si besara un cadáver?
yo le pregunto a quien me acompaña
amor mío velocísimo
¿cuánto tiempo ha pasado desde entonces
cuántas horas
cuánto siglos he dormido sin contemplarte?
pero nadie me responde


("marcelo leites")

lunes, 3 de julio de 2017

Al Berto (1948/1997 )


Vestigios



tiempo atrás
cuando creíamos en la existencia de la luna
nos fue posible escribir poemas y
envenenarnos boca a boca con el vidrio molido
por las salivas prohibidas – tiempo atrás
los días fluían con el agua y limpiaban
los líquenes de las inmundas máscaras

hoy
ninguna palabra puede ser escrita
ninguna sílaba permanece en la aridez de las piedras
ni se expande por el cuerpo extendido
en el cuarto de herrumbre y alcohol – se pernocta

donde se puede – en un vocabulario reducido y
obsesivo– hasta que el relámpago fulmina la lengua
y no se consiga oír nada más

a pesar de todo

seguimos repitiendo gestos y bebiendo
la serenidad de la savia –vamos fiebre
de cedros arriba– hasta que tocamos el místico
arbusto estelar
y
el misterio de la luz nos fustiga los ojos
en una euforia torrencial


("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

domingo, 2 de julio de 2017

Denise Duhamel (1961 )

Perimenopausia


Anoche soñé que había usado un cuchillo en vez de una cuchara
para tomar mi primer cucharada de yogur de la mañana y el filo
de su hoja me cortó la lengua. El yogur mezclado con mi sangre
como pintura acrílica. ¡Puse inmediatamente una brocha en mi
boca y la removí! Después empecé a pintarlo todo de color
de rosa. El mantel, el vaso de agua, la taza de café, el bol,
la inocente cuchara. Si los dientes son masculinos, entonces
la lengua es una chica joven. Podés sospechar que la boca
es una vagina y hasta es posible que tengas razón. Podés pensar
incluso que un agujero en la mano es un estigma, pero según
mi libro de sueños es también una concha, a no ser que el
agujero se ubique en el dorso de la mano, en cuyo caso es un
culo. ¿Y sangre de la boca/vagina? Bueno, no me ha bajado
la regla en cuatro meses. Si te pensabas que la gente empieza
a incomodarse cuando le hablás de tu regla, entonces tratá
de hablarles de la monopausia. Se ponen a bostezar, sus bocas,
pequeñas vaginas, pequeñas cavernas húmedas y somnolientas.
Oh, yogur blanco, sospecho que sé lo que eres.


("marcelo leites", trad. dagmar buchholz y  david gonzález)

sábado, 1 de julio de 2017

Jesús López Pacheco (1930/1997 )

Tableta de aspirina para mi madre


Hoy que no puedo abrazarte
recuerdo uno a uno los abrazos
que no te he dado.
Y por si acaso, como ayer, te duele
la cabeza, te mando esta aspirina.
Tómatela con un vaso de agua,
madre de hijo difícil que jamás
ha sabido escribirte
la carta que una madre espera siempre.


("rua das pretas")